En este capítulo, bastante insípido, merece destacarse la secuencia inicial, los interludios con el oro y este final, momento y preludio del soponcio que le va a dar a "Aurora" porque el Titan de los Titanes se le declara ante lo que se barrunta al entrar en el dispensario, atrapándolos en el plano más bonito de toda la tarde, casi un abalanzarse el uno hacia otro, la cámara sorprendiendo a "Aurora" con ojos de intenso deseo pillando al fantasmón de "Conrado" para toda la eternidad, porque de esta no se escapa. Pero llegó ese "plasta" que siempre nos interrumpe los mejores instantes compartidos de nuestra vida, se ruborizan los dos, pero podía haber sucedido algo, no me cabe ninguna duda. Dos buenos, los mejores momentos, recogidos en ambas fotos.
El mejor momento de la tarde como el surrealismo con el que siempre impregna un"Doroteo" preso del pánico ante el posible descubrimiento de sus líos literarios, excelente Eduard Alejandre, y todo ese pequeño debate sobre la llegada del oro y la garganta profunda que "cuela" la noticia a la prensa "plumillas".
Es que "Aurora" es una chica para no hacerles esos reparos que se los gasta "Conrado", es que el coloso del doctor se ha enamorado de ella, pero es que este "Megaman" es para salir corriendo. No es arrollador este "Lesmes" prescisamente, da pena; te ahoga la respiración del bochorno que sufres cuando se declara a una mujer enamorada sin remedio del minero aurífero. Es que este personaje de "Conrado" es inaplazablemente atractivo, convive con su botella y evocación de una mujer llamada "Aurora" que le traen los sonidos del viento peleón del febrero "Puentevejino", la llora cuando le da al "trinqui" en el interior de una tienda de campaña, mientras, perdido en el pasado, se le nubla el presente y se le apaga el porvenir al rememorar a su niña que partió y que tal vez esté solazándose con un metrosexual doctor en bisturí que ya le está pidiendo relaciones formales, o sea casi sexuales que dirían en esa plaza de maledicencias que es la de PV.
Dicen que los que están destinados se encuentran en esta y en otras vidas de igual modo, en la vida y en la trama literaria. Estos dos, otros de realidad carnal, terminan por tropezarse en la compra, como transeúntes en la plaza, en el dispensario, en cualquier esquina del día de todos los días. Se han conocido en un espacio temporal, descubrieron que tenían deseos de una intimidad compartida, coinciden por cuestiones de ocio, se mueven en entornos concurrentes y están benditamente condenados a frotarse las lenguas, como esta tarde que por poco se besan, al hallarse frente a frente como para no salir corriendo sino fundirse en otro besazo de aquellos de garganta más profunda que la del informador que tiene algún periodista que le interesa vender muchos periódicos de la capital.
Solidez y gran profesionalidad entre estos dos actores que desprenden tanta carga de electricidad y alto voltaje en los deseos que cada vez se atraen más como polos opuestos. Solos o por juntados han desarrollado un mapa mental con circuitos cerebrales que comparten una fisión nuclear para hacer temblar todo PV, muchísimo más atronadora que la de la dinamita del aventurero. Los dos tiene ya un desorden compulsivo que la obsesión les hará al final matarse de amor. Aunque a Rubén me lo imagino con una voz imperiosa como la de aquel actor de doblaje, la Voz de muchos aventureros americanos del cine, la del desaparecido José Luis Sansalvador, si que me quemen en la pira cineraria, no estaría mal.
Se le va a declarar a "Aurora". Es que me parece que voy a llorar de pena "jonda". No se da cuenta que debe desactivar una bomba de relojería de hormonas que han hecho perder la cabeza los dos enamorados. Al amor se llega con el instinto que hace que dos seres se devoren desde el primer momento nada más que con mirarse. Este doctor, ya contra las cuerdas con el reloj pasado de hora por lo que ha visto al entrar en el "dispensario", se da cuenta que no se puede dar la "chapa" a una mujer que necesita tanta ternura y amor, orgasmos olímpicos del cerebro sino del cuerpo, que el conocimiento del libro de la medicina es para autopsias y que el placer excitante es emocionalmente cercano de cuerpo a cuerpo y vinculante y no un rollo patatero sobre los últimos descubrimientos en materia de neuronas y células nerviosas.
Capítulo bonito en esta trama y en la del oro que conlleva a la misma. Un puesta en escena de muy serena belleza, de pasión comprimida por el formato del encuadre, que ha subrayado esta avalancha de sentimientos grandes que se abaten sobre los dos "protas".
José Luis Sansalvador. !En su recuerdo!.
Terrible momento para un bisoño que sueña despierto. Sigo opinando que no está mal este actor navarrico en sus gestualidad y que tiene cierta elegancia en su corpachón, pero posee un acento insufrible, lo siento de verdad pero no lo soporto. Este "doctor" es un fracaso por soseras y aburrido.Se le va a declarar a "Aurora". Es que me parece que voy a llorar de pena "jonda". No se da cuenta que debe desactivar una bomba de relojería de hormonas que han hecho perder la cabeza los dos enamorados. Al amor se llega con el instinto que hace que dos seres se devoren desde el primer momento nada más que con mirarse. Este doctor, ya contra las cuerdas con el reloj pasado de hora por lo que ha visto al entrar en el "dispensario", se da cuenta que no se puede dar la "chapa" a una mujer que necesita tanta ternura y amor, orgasmos olímpicos del cerebro sino del cuerpo, que el conocimiento del libro de la medicina es para autopsias y que el placer excitante es emocionalmente cercano de cuerpo a cuerpo y vinculante y no un rollo patatero sobre los últimos descubrimientos en materia de neuronas y células nerviosas.
Capítulo bonito en esta trama y en la del oro que conlleva a la misma. Un puesta en escena de muy serena belleza, de pasión comprimida por el formato del encuadre, que ha subrayado esta avalancha de sentimientos grandes que se abaten sobre los dos "protas".
Bello encuadre coral de preocupación por la llegada del oro y por su filtración a la prensa. Un retrato sobre el periodismo de noticias caiga quien caiga, despreciativo hacia una profesión, que no gustaba ya, menosprecio que lastramos en la actualidad y que era la justificativa leyenda urbana que servía de justificación y plauso cuando se apaleaba a un periodista. Porque muchos hablan de los derechos de los suyos, pero de la prensa, sólo nosotros frente a muchos ciudadanos.
Una profesión que nos hace parecer malditos a los profesionales que nos hace aparecer como deshumanizados, que vamos a por la carnaza, todos juntos como en un banco de pirañas. Sin ética profesional, que cada uno trasladamos según nuestra versión, destacando lo más vengativo y que , de antemano y sin juicio previo, nos condena casi a que nos corten las manos o la lengua. Si la "Francisca" nos menosprecia, ello, es de una gran distinción. Se pone peligroso trabajar en PV. No quieren testigos de lo que allí suceda y las víctimas, como en la España actual, los periodistas que desvelan y certifican la noticia por todo el país.
Sobre el oro que llega, ya repartiremos joyas próximamente. Mi agradecimiento más profundo a un amigo que creo he hecho, a Eduard Alejandre, por su colaboración para la entrevista con "Minero" incluido.
Eres un chico sensacional y muy amable. Ha gustado mucho la entrevista.
Eduard canta el "Soy minero" de Antonio Molina.
Entrevista a Eduard.

























































