lunes, 26 de agosto de 2013

AL ESTE DEL EDEN

La actriz Julie Harris, una figura prominente en el teatro estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial, nominada a diez y ganadora de cinco premios Tony, falleció en Massachusetts a los 87 años de edad.
Harris encarnó algunos papeles significativos en películas, incluido el antagónico de James Dean en Al este del Edén, y en Un miembro de la boda por el que fue candidata al Oscar. También hizo papeles en Requiem for a Heavyweaight y Gorilas en la niebla, pero la verdadera pasión de Harris fue siempre la actuación teatral.
Cinco veces Harris obtuvo el premio Tony como actriz principal en una obra teatral, un récord que se mantuvo durante muchos años. Harris actuó en más de treinta producciones de Broadway y también en otras regionales, en una carrera que se extendió más de medio siglo.
Las actuaciones por las que fue distinguida con el Tony destacan I Am a Camera, de John Van Druten en la que Harris fue la primera actriz que creó el personaje Sally Bowles the Christopher Isherwood sobre las tablas.
 

Otros Tony los logró por The Lark, de Jean Anouilh, donde hizo el papel de Juana de Arco, o en la comedia Forty Carats, The Last of Mrs. Lincoln, en la que representó el papel principal, y The Belle of Amherst, en la cual hizo el papel de la poeta Emily Dickinson. Para los críticos en muchas ocasiones la actuación de Harris fue superior al material teatral, y fue regularmente elogiada por su honestidad e inmediatez.
En 2001 un infarto cerebral impuso una pausa en el trabajo de Harris, quien sufrió otro infarto diez años más tarde.
Tuvo tres matrimonios. El primero con el abogado Jay Julian, el segundo con el director de escena Manning Gurian, con quien tuvo un hijo, Peter Alston, y el tercero con el escritor William Erwin Carroll.
Marisa Marco, una de sus voces, a la derecha de la foto al lado de un jovencísimo José María García

sábado, 24 de agosto de 2013

DANZA DEI TITOLARI

Me han pedido amigos muy apreciados de "Il Segreto" que escriba algo sobre Carlota Baró. Esto se publicó en mayo del 2013.

Mi hanno chiesto alcuni amici italiani "Il Segreto", che scrivere qualcosa su Carlota Baró. Este è un articolo del mese di maggio, in una sequenza indimenticabile: "La danza dei titolari", Carlota imitando Charlie Chaplin splendidamente in 'Ponte Vecchio'. Surrealismo e prestazioni molto buone con mimetismo eccellente. Carlota è il film muto.
Carlota Baró  è tra le tre migliori attrici in televisione in Spagna



Capitolo di PV in cui c'è stato molto commovente, momenti cinematografici e ad alte prestazioni. Perché vogliono qualche telefilm o seriale sono attori o tali solvibilità nell'interpretazione che, oggi, abbiamo visto a Excel di PV. È umile TV vecchio stile, dove quello che conta è ciò che viene detto, e come si suol dire, lasciando il resto del ripieno e difficilmente notando fallimenti. Oggi abbiamo assistito ad un'altra sequenza che passerà alla storia del fotovoltaico: il grande Baro Charlotte ricreando a Charlie Chaplin nel suo famoso "Danza dei titolari" della "Corsa all'oro". !Impressionante!. Già, questa sequenza, con l'arrivo della macchina da presa, la nascita di "Pepa" troncato "Gregoria" nozze e la morte della "levatrice", la migliore sequenza di PV. Ma inoltre, oggi Charlotte è superato e ha sminuito molte attrici dedicato a loro che sarebbero impossibili da interpretare come fiderignamente Charlie. Mimetismo del sogno del vagabondo in questo film della "Corsa all'oro", è riflessa in uno specchio in cui sembra essere lei, Charles Chaplin, ma senza impulsività. E Charlotte, come Chaplin, nella loro andatura è elegante, è raffinato anche nei suoi vestiti della cameriera, lancia in orbita gli occhi come il vagabondo e mantiene una grande dignità. Anche oggi, qualcosa ammorbidito tale aggressività nella commedia fisica che giocato Charlot, dandogli una donna dolce che è stato impressionante. !Ora i produttori possono assumere questa attrice!. Molte volte ho chiesto come, quel grande sir Charles Chaplin, sarei stato se, nel suo haraganada fantastico, a pantaloni bombachudos li aveva sarebbe hanno aggiunto l'andatura di un scarpe anche ampia di donna. Vuoi avere umanizzato ulteriormente il suo carattere ed enfatizzato supina extrasensoriale così tutte le emozioni che cercavano loro gag frenetiche. C'è di più per vedere oggi la dolcezza del surrealismo acuta di comprensione "La danza dei titolari di Mariana" del tempo interpretato. !Straordinario!




LOS MARRANOS DEL NEOLÍTICO


Parece ser que las hordas del Athletic han tomado la Ciudad y su Barrio Viejo sin consideración alguna y con una dureza neolítica intolerable. Orines por doquier de los forofos, disparados con arco a distancia olímpica sobre lo que caiga, haciendo insoportable el olor y la presencia de los humanos por donde han discurrido semejantes antisociales. Me envía mi compañera Juli unas fotos espeluznantes por guarras. Se lo agradezco porque, la “pelotil” prensa donostiarra, al servicio de la subvención, ha obviado colocar denuncia fotográfica del vertedero en el que, unos cromañones, convirtieron a una parte de la Ciudad, ayer tarde, y que tanto embarraba y mal olía ayer en algunas calles de  Donosti. Basura acumulada en grados apestosos hasta colmatar los cementos de nuestras aceras y calles. En algunos lugares del Casco Viejo era intransitable caminar sin sortear montañas de basura y sin taparse la nariz. ¿Lo vamos a tener que soportar?. Porque, a mí, los negocios de insaciables bareros así como de jolgorio y " ring ring y caja" para clubes de fútbol, me importan muy poco. Mi Ciudad, sí y mucho; por cierto, en los últimos tiempos, indocumentada en limpieza, penosamente sucia y lacerantemente excremental. Vayan pensando que, la limpieza y perjuicios, los van a tener que costear el club y los regentes de bares por donde se producen tales indecencias. Porque el negocio no se puede hacer a cuenta de la higiene dejando hedionda a la Ciudad, con la salud y el dinero de los demás.


MACALUENDES Y DISCREPANTES.


Escribí esto en el 2006, en la primavera de este año. Concursó para un premio a un trabajo realizado sobre el cuarteto músico vocal donostiarra de "Los Xey". Ganó el primer premio en Errenteria, por encima de otro concursante, un arrogante cura y musicólogo,  que desde entonces me cogió una manía inmensa. No podía dar crédito a que, un humilde periodista y locutor de radio, le hiciera sombra al hombre más culto de Donostialdea. En entrevistas posteriores, siempre, me respondió con desprecio y yo lo hacía para fastidiarle más, siempre con preguntas muy maliciosas.
Este artículo lo construí con títulos de canciones de este grupo donostiarra. En la emisora tenemos muchísimos vinilos de ellos y me empapé de esos títulos. Así quedó. Mis  tíos me dejaron muchos microsurcos  de ellos que los tengo en la discoteca de Urdin Irratia.
Los títulos de las canciones van entrecomillados y se pegan al sentido de la frase


VASCOS INTERNACIONALES
Tenían un “triki truco”, el mismo que  los emigrantes fuera de su país siempre; como ellos, de cuando uno se va de su terruño y de cómo se adapta a otro de muy variopintas costumbres diferentes. Los Xey, sin patria musical, abordaron todos los géneros inimaginables. Sin país natal, se alejaron con “Maite”, mientras se extasiaban con un “Oh! Pepita”, sin dejar de saborear “un buen menú”, como unos beneméritos “aldeanos” que supieron asumir que, “si vas a Calatayud”, optas por quedarte en la casa de la aragonesa Dolores, la de la copla,  uno de los lugares posibles en los que, como en casi todos los sitios, se está requetebién si lo compartes con una “estrellita del sur”. “Tomando vino con don Marcelino” y añorando “ay Sofía”, desarrollaron en solfeo toda un caricatura costumbrista, colándonos habilidosamente el “corazón corazón” de un enamorado perpetuo de una “Bel la la donna” que le golean por la escuadra con un “bugiva”.
Eran Los Xey. Quedan para los recuerdos de aquellas “regatas en San Sebastián” y de Aita Manuel y cuando alejados, en “el placer de viajar”, en Europa, América o Pernambuco, o en su etxea, decían en su manifestar que "apiádense que somos padres de familia”. En su comicidad retrechera y sinfónica había, en dulcísimos zortzicos, en cinco por ocho, la ternura musical de la nana y entre suspiro y suspiro, en un instante, se transportaba uno a un garbo y tronío resultón con “los cantares de la Rioja” para “las chicas de Logroño” o a beber “vino tinto con sifón” en unos calurosos sanfermineros “napardis” o a pasearse con discrepancia en un marcado chotis, proponiendo a un guapo de “menda prenda”,  para chulapas al compás de un organillo de Chamberí.
El año cuarenta... y pico,“los feos”, se pusieron a trabajárselo muy en serio, adosándose unos “clavelitos madrileños” para conquistar a las hembras no hombrunas y  más agraciadas. Es una pesadilla poder imaginar que, tan solamente hace sesenta años, que no es “cha”, “el alma, corazón y vida” de unos posesivos e intolerantes personajes, vivía así  y se reía con aquello de que “soy machito”. En aquel tiempo actuaban los Xey, cuando algunos se tomaban en propiedad a las demás, mientras “la pastora lloraba”y, ellos, los Xey, en aquel “crudo invierno”, tonaban con ironía rústica y sencillez discrepante, usando de la música como “una madrigal”, “de rompe y rasga”, con “Pancho López” como escopeta, con el sirimiri de “ay mi Bilbao” como decorado y preguntándose latosamente aquello de “que tiene la bahiana”, todo, como metáfora de una cárcel sentimental donde se cantaba “la canción del pobre Juan”, en la que vivían los sufridos habitantes de una “guerra fría”    , unos tristísimos hombre y vulnerables mujeres que ansiaban alcanzar el exilio, tal vez “allá en La Habana”.
Este excelente grupo polifónico comenzó, introducidos por Doña Celia Gámez, en el Tívoli de Barcelona, narraba el año de 1943. Así,“goxo goxo”, transcurrida la Guerra  Mundial, después de recorrer por “entre ecos guipuzcoanos” y por el “entre el monte Gorbea”, tomaron compás a “maitetxu mia” y lamentando “ator ator mutil”, se presentaron en Alemania, Francia, Letonia, Suecia y Dinamarca. Paraísos ateos que apreciaron el peculiar costumbrismo castizo del Grupo, colándose pasmaos ante la sapiencia de unos sabios de aldea que, como muchos de ellos europeos, eran avezados apartidas que les confiaban, entre las fronteras de su destartalada Europa de posguerra, el secreto de “nortxu”, la ambigüedad declarada de “ay Nicolás”, el “kuruku” que, “como la espiga del trigo” de la madre patria, les transportaba a perderse en los placeres de la musicada estrofa hipe realista ya que, desde que el mundo es mundo, y esto “me lo dijo Adela”, desde entonces “el puente de Remagen” era “ un puente de piedra” y, en “la guerra fría”, los amores a primera vista y “la carta a Eufemia”, resisten “chi chiu chi”  sin esponsales. Hazme una vinagreta..
Aldeanos memorables, euskaldunes con horizonte, desarrollaron canciones tan crueles como aquella de la “potxola”, de la que estaba enamorado “el afilador” ensoñado y que terminó casándose en San Antón, y que desconocía el “a b cedario” de aquel rubio yanqui  que, al “mesmo” tiempo, a su novia, se la timaba con el huisquil and soda  y en la base de aviación. Ay “despiértese  lucerito” que no-té  enteras  cuando tanto canta “la rana”.
Xavier, el pionero, gran renteriano que usó de la música sagazmente en “el palacio sin novedad”; Xipri, superó a muchos topicazos melódicos; Sabin, elevó al tenor a auténtico arte; Chiqui, chispeante, con su vena amoral, escarnio de las buenas costumbres; Víctor, un talentoso que llevaba al escenario, al bajo musical, con resultado encomiable; Pepito, con el lenguaje universal del acordeón y sus dulces mentiras rutinarias y monótonas. Los Xey, con su “pipa del Tirol”, entre “cerveza y cerveza”, ingenio y descaro como el de “mi portera”, con cuatro personajes y “un fandango en italiano”, se metían a la gente en el bolsillo, entre un tablado escénico, unos “toros en Cuba” y un arsenal de tic melódicos y de volteretas faciales, “allá en La Habana”, era todo un gran chisme expresivo y  al final resultaban unas “mentiras de los Xey”.
Menudo “dong dingui dong” se las apabullaban y “que té “piílla el toro” entre ilusionismo sinfónico y trampas monumentales. No eran candorosos pero sí buena gente. Y cuando atravesaron el charco hacia el paraíso de Milton, la buena “estrellita del sur” les condujo a buenos puertos de éxito. Y “llegó el amor”, debía de llegar, por debajo de aquel “cielito lindo” de Santo Domingo, Argentina, Cuba, con especial suceso en Méjico. Bracete con bracete con gachís de alto standing; dicen las enamoraba, con “un viejo amor”, sus perfiles angelicales de pollo peras de San Sebastián,  a pesar de ser morroscos de Guipúzcoa, cinco vascorros como cinco soles de verano al mediodía y en el trópico.
Eran los que alimentaban a la hambruna de su tiempo; cirujanos en lo facial, con ellos se olvidaba uno de comer. Y es que, cuando el espectador les seguía, era como si le colocaran a cada cual una servilleta  a cuadros en el buche e hicieran  la digestión de una ”golondrina viajera”, que siempre tenían de gran reserva en el camerino de sus giras. “Compuesto y sin novia” dejaron a muchos veteranos del ligue, cuando te decían “te vengo a pedir un favor” y acabasen de “rompe y rasga”,  como galanes de la mejor tradición europea. Y no se les escapaba “la paloma” o “la del pañuelo rojo, por entre mariachis de Méjico, “lavanderas de Portugal”o entre “ecos guipuzcoanos” de la plurimilenária Euskalherria. En el llano o en lo escarpado de la costa cantábrica que les acunó al nacer, repetían estrofas musicales con sabor misterioso como el del país vasco. El júbilo y el recogimiento de la discreta alma vasca, quedan impresos en los vinilos del recuerdo a Xey, con los que los vascos propagan, allá donde estén, sus sentimientos más privados.




Desde, como decía “ricordarte Marcelino”,  del Pirineo a los Andes, de San Francisco a Pekín, fueron sensación y buen camino; talismanes del verdadero sentido de la vida, que celebramos como las verdades transmitidas por nuestros inocentes antiguos, de este ir y pasar del modo más pacífico y bonachón, aquello de “camina borriquito”,  que nos enseñaron a no sufrir y no envidiar y a disfrutar conformándonos con lo que teníamos. Hoy suena todo a “disco rayao”, a  antiguo, como al que le “llegó el amor” a los no sé cuantos de edad avanzada. Rin rin, “sin novedad” señora baronesa, pero hay novedad señora baronesa, mientras leía usted esto, se llevaron a limpiar sus joyas después de soplar su vino de la alacena; no se me preocupe que, mientras está usted con los sanos, los locos del balneario de las locas, han hecho de las suyas en el palacio sin novedad y se lo han subastado, así es que ya hay de que preocuparse. Rositas de violeta, labios en flor que olían a jazmín de Madrid, por donde paseaba Mari Pepa, pintureras y guapas que entre lo que se imagina y casi se ve, ceñidas en candor luciendo bureo “mu” castizo de chotis y bombín, al son de un organillo, y discursitos de Castelar, cerca de San Jerónimo el Real, aquello fue lo mejor de mi compás. Y en el final, quien escribió esto es el hijo de la Dolores, la del cantar, y que conmigo no han podido, de Calatayud oriundo para filiación y por más señalamiento, y que te pide que si vienes hasta aquí, pregunta por aquella que murió por un cantar y pon una flor en la tumba de mi madre, La Dolores, a la que una copla le dio dolor. Eran Los Xey.


Dedicado a la memoria de mis familia que me enseñó sobre estos temas.

viernes, 23 de agosto de 2013

LA BELLE EPOQUE Y SU PARAÍSO PERDIDO



Esta tarde, he tenido problemas con el ADSL francés que se me ha interrumpido y no se lo que ha salido. Esta es la versión corregida e íntegra.



La memoria tiene varios caminos de regreso, como hemos leído en el capítulo de hoy y en dos "protas". El pasado nunca ha sido mentira, sino muy complicado y trágico. A pesar de ello, la evocación tiene veredas por donde regresar.  La vida siempre continua y el amor más enfebrecido, el de una grandísima verdad imperecedera, cuando se le llama, regresa en el futuro. En “Soledad”, así como en "Tristán". Los dos intentan rehacer sus primaveras del ayer, pero con el tiempo transcurrido y después de muchos conflictos interiores. Hondo capítulo sobre los héroes y heroínas que nos ha conmovido como en los viejos melodramas 
¡Qué precioso volver a contemplar a“Soledad”/Alejandra Onieva!. ¡Qué alegría!. Poder escribir esta tarde sobre esta absolutamente transformada “Soledad”. Con esa tan pegadiza silueta rememorando, aunque ya se había pasado en Europa y América, la “joie de vivre” de aquellos golfos y apasionantes años donde los vientos de libertad soplaban por todos los horizontes. Tantos episodios fantásticos se vivieron, divertidos, frívolos y violentos y elegantes. 

 
El ciclo de una cultura y de una estética que coincidió con la expansión económica más notoria de la segunda década del siglo pasado. Había fe en todo y ganas de desenfadarse de todo. Y “Soledad” a fe cierta que lo ha hecho. Parece que guardó de aquel espíritu. Se le ha pegado en el capítulo de hoy, aquel tiempo embellecido como el que fuera un  paraíso perdido que antecedió a la Gran Guerra y que se reflejaba hoy en la vestimenta “victoriana” y en el  rostro de modernidad y desenfado que deslumbraba con toda la grandísima belleza similar al rostro sonriente de un eterno Paris.  ¡“Soledad”. Una muñeca para ser admirada. Anticipo de los catálogos “fashion”.
Siempre le he tenido un grandísimo aprecio a Alejandra Onieva y hasta cuando andaba de sonámbula por la “Casona”, tenía mucha razón de existir su personaje que supo adecuarlo a diversas épocas que han ido transcurriendo. Ella, acumula episodios fantásticos, de una sorprendente gran liberalidad. Fue Hippie, incluso cuando se casó con “Juan”/Jonás Beramí entre flores, paz, amor y anarquía. Fue triste, parrandera, perversota y vivió, episodios de enormidades de amor truncado, perseguido; épocas divertidas, cuaresmales, en varios ciclos de la historia de PV; días de tragedia y felicidad; pasiones sublimes y desengaños y entre aquellas gentes. Vivió momentos de agresión marcados por la soledad y la angustia existencial que la caracterizaron, más que por sus condiciones de vida latifundista. Esta tarde, ha sido un viaje precioso a un personaje de alcurnia sacado de “Chejov”, que Nikita Mikhalkov retrató en “Ojos negros”.

 
Vuelve a casa. Un detalle que ha sido muy sutil. La continuación entre lo viejo y los nuevos aires. Eso es, como dicen mis amigas italianas que son muy inteligentes, del colombiano García Márquez, en sus “Cien años de soledad”. Verle aparecer de improviso ha sido realismo mágico, lo real que es maravilloso, cuando la crueldad objetiva del mundo material se ve interferida por la subjetividad del encanto y de la fantasía. Y su personaje puede, puede digo, que haga contraste automático con la violencia que domina la vida en PV. ¡Bienvenida!. Y para quedarse.

“Miopía” veía muy bien. Excelente secuencia muy bien interpretada por todos. Me ha gustado porque desde el texto dirigido  hasta los buenos actores, han antepuesto la frialdad del dato y de la secuencia a la compasión y al sentimentalismo más burdo. Un hallazgo expresivo notorio. Con el sostén de “Mariana”/Carlota que ha aliviado una tensión que no se ha desbordado en ningún momento, con una corrección interpretativa muy ajustada y talentosa . Planos entre “Mariana” y “María” de auténtico rigor en el encuadre, aplomo y tensión,  y con una credibilidad admirable en la ayuda que ofrece, la sirvienta, a su sobrina maltrecha por la explicable caída. Ya dijimos ayer que lo que mal anda, peor acaba y que el destino nunca perdona y te la juega a la primera de cambio. “Fernando” cae en su propia trampa. No es una situación en la que, a un inteligente equino, se la ibas a dar con alfalfa envenenada. Los caballos no son como los tontos humanos medio cegatos ante la lisonja falsaria y los pactos trampa. No ha eludido el peligro de que su interés asesino no fuera detectado por “Miopía”. Lo de hoy, no está al buen tuntún resuelto; el accidente que acaece se preveía y el sobresalto era casi obligado porque los personajes han llegado ya al colmo del patetismo, en su desencuentro. Las dobleces acaban así, de modo aterrador. La vida de los dos ha sido una fabulación atroz desde su inicio. Una felicitación muy sincera a “María”/Loreto por la verosimilitud desgarrada que transpira sin caer en el desafío a lo morboso.

Impresionante secuencia de “Péplum” y túnel del tiempo de Selu/el ocurrente descacharrado  mental “Hipólito. Como casi todo su fanatasear por el “Colmado, Selu Nieto, entre risotadas, te las mete como la sisa en los garbanzos de la “P.J. Dolores Asenjo”. Nos ha transportado a 1951 y al “Quo Vadis” de Mervyn Le Roy. Era Peter Ustinov, “Nerón” con la lira mientras hacía sonar las espantosas aldabas de ferretero del rastro. Ha robado todos los planos de la secuencia. Nadie hace eso como Selu. Es una transformista. El rostro era calcado al esquivo y reticente de Peter Ustivov, languideciendo entre cuerdas líricas. Con un toque de comicidad, como Peter en el filme, cuando era una desmesura en excentricidad, como aborrecible en sus melodías de sus desafinados sonidos, con el fin de ser readmitido en su casa. En el filme, Peter, organizaba sus odas con la lira, con gestos y contorsiones amaneradas, que hemos visto reproducidas sábiamente en Selu, en una chaladura para torturar a sus más fieles servidores. 

Dedicado a Alejandra Onieva. Me ha hecho mucha ilusión. Y a todos vosotros que me seguís. Os quiero mucho!!!!. Hoy tengo día nostálgico. Me acuerdo de....


jueves, 22 de agosto de 2013

LOS AMORES DE ANTAÑO



Los amores de antaño son como las viejas fotografías que guardamos en una cajita. Presentan el rostro de lo que fuimos. Son sueños conmovedores que pasaron y las brasas de aquellos días.

Precioso capítulo el de hoy. Entermecedor, gracioso y muy cruel en su final. Con unas maravillosas interpretaciones de alto standing. Cito a los grandes, muy grandes de esta tarde: Álex Gadea, Aida de la Cruz, Carlota Baró, Loreto Mauleón, Fernando Coronado, Sandra Cervera, Charlotte Vega, Jorge Pobes y muy bien Javier Abad. Por ahí me odian por haber escrito ayer lo que pensaba sobre "Isidro" y "Rita", pero yo sólo digo la verdad de lo que me sugieren las escenas de PV. Y no me caso con nadie. Aunque me lleven al patíbulo.
Un lujazo, todos ellos. Seguro que los italianos se emocionan cuando, un día, contemplen esta pequeña joya televisiva de capitulazo de hoy.
 
PV ha vuelto a hurgar en las relaciones de los lugareños con nostalgia, sencillez y lirismo. Nos recuerda a cuando nuestros abuelos nos contaban cómo se querían en aquellos tiempos; sobre los  procedimientos arrodillados que seguían para pedir matrimonio a una mujer decente; en torno a  las dificultades antes de entablar contacto con precaución; alrededor de cómo predominaban los sentimientos por encima del vil metal; época también de canalladas  y de trapisondas, que siempre las ha habido.
Lo más simple y cotidiano inmerso en la categoría de sublime, esta tarde en PV. El ser humano es un alma inconmensurablemente compleja y grandiosa; nadie es como él. Siente como nadie en la naturaleza y, ello, le hace ser inmortal. Y es capaz de amar y de volver a amar a través del tiempo o descendencia. Como en esta tarde, dos excelentes actores Sandra Cervera y Fernando Coronado, "Emilia" y "Alfonso". Quieren volver a retratarse en su auténtico amor y no en el simulacro de vida falsaria en la que convierten, algunos,  su matrimonio con las décadas. Suaves, ternuristas, pero esa su sencillez le ha dado un toque que ha producido mucha empatía en el telespectador. Dos rostros luminosos que mostraban que había amor más allá del tiempo. Secuencia cargada de mucho sentimentalismo pero preciosa. Son los amores de antaño.
Un capítulo con dosis sutiles de humor por parte de los “Mirañar” y de sus “The bells are ringing"  y ese encanto especial que tienen, en el ámbito de la sátira, sobre el  desgaste al que nos conducen los años y lo refunfuñones, egoistas y malos que nos volvemos.
Una gran hondura y espíritu libertario, en la petición de mano por parte de “Candela”/una maravillosísima Aida de la Cruz. Aida, en la secuencia de la muerte de “Tristán”, debe de estar inmensa, para que le llamen de cualquier cancillería europea y le lluevan los “roles”. Esperando contemplarla.


Primaveras tardías en los dos prometidos y todo el encanto especialísimo que ha tenido verle hablar, a Álex Gadea/”Tristán”, ante la propia naturaleza silvestre que arrebató a su esposa, con el espíritu ensoñado de una “Pepa”/Megan que ha tenido su homenaje cuando se cumple un año de su despedida televisiva. La secuencia de las flores rezumaba tanta melancolía ante los que se han ido. Imágenes con torpedo al corazón de "Pepa"/Megan Montaner.




Un romanticismo fresco, inencontrable en una sociedad de hoy que es capaz de padecer la ausencia de un amor, soñar con él, mientras se reflexiona sobre la tragedia de la vida, la mismísima que nos quita casi todo al final. Recupera algo Álex y le hace más caballeresco y menos alunado.
 
Dicen de la elegancia de una actriz que no se consuma hasta que la ves montar a caballo. Y aunque estaba doblada en algún plano, Loreto/”María”, ha resuelto bien su breve papel de amazona. En Donosti hay muchas chicas que practican este deporte y enseñorea en “demasié”, aunque hoy no ha dado tiempo a verla pasear en gloria como a “Pepa” o a “Mauricio” en un día no lejano.  Su historia de desamor era de una tristeza sin contemplaciones, para romanticismos nada edulcorados, y hoy le ha marcado una jugarreta, hacerle responsable del batacazo que se lleva su marido. “Fernando” ha caído en su propia trampa. Los caballos no son como los tontos humanos medio cegatos ante la lisonja falsaria y los pactos trampa. No ha eludido el peligro de que su interés asesino no fuera detectado por “Miopía”. Lo que llega mañana no está al buen tuntún resuelto; el accidente que acaece se preveía, el sobresalto era casi obligado porque los personajes han llegado ya al colmo del patetismo en su desencuentro. Las dobleces acaban así, de modo aterrador. La vida de los dos ha sido una fabulación atroz desde su inicio.

 
No está mal “Dolores”/Maribel Ripoll. Es indudable que, a parte de ser una tendera de pacotilla, no exenta de cierta lucidez comercial un tanto obsoleta, lleva alma de periodista. El tenerse que enterar “in situ” no es sino la consecuente lógica de la pasión periodística que nos invade a los profesionales del periodismo. Que lo damos todo por estar allí, en ese momento.
Y de Sigüenza, al que vamos a tener que coger la diligencia para seguir siguiéndole a este fotógrafo tan secretitos..... ¿Qué?. Espero que su llegada al humilde pueblo y su misión cumplida, enamorando a mi “Mariana”, no sean solamente hacer fotos para vendérselas alguien. Ha prometido volver. Que no ocurra como con los clubes de fútbol, alguno que me conozco yo,  cuyo negocio estaba en comprar jugadores, aunque estuvieran tullidos, para venderlos luego y seguir comisionando para volver de nuevo a comprar a cojos que ni en Lourdes tiene arreglo ortopédico. Pero, para nada, el crear un equipo potente y competitivo.
Hemos visto sonreír ilusionada a “Mariana”/la gran Carlota. Por cierto, nuestros amigos italianos la comparan, y no les falta razón, con la Sophia Loren de “La Cioccara”. Como en el filme de de Sica, con sus ojos grandes y penetrantes, su mirada mediterránea, renovando vestuario del apolillado de la “Casona” de la mala leche, con sus gestos derrochando sentimientos inmensos que nos involucran a todos. ¡Que grande es Carlota!. Y que hermosa que se le ve, cuando ya los guionistas se han dado cuenta que había que renovarle su uniforme doméstico y casi concebido para sentarse a ver lo que sucede en el “Gólgota” en una tarde de Viernes Santo.

 
Brutal secuencia final. Yo sí creo que ha sido una violación, a parte de una bestialidad feroz, ese forzar salvaje en la primera noche y posteriores. Este “Anibal” es un hijo de su madre, un somorro y un cabrón, aparte de un canalla que busca solucionar su cama sobre una relación comprada, destruida e inexistente. Era el derecho de pernada. Sudoroso, una alimaña en lujuria integral, descargándole su afilada pluma envenenada, como si fuera una puta o una amante golferas, a una inocente doncella chantajeada, enamorada de otro hombre y de otra sensibilidad; transpirando el mal olor de un torvo personaje enfermizo mentalmente. ¡Que asco!. Ha relamido esta tarde este personaje hediondo, basuril, el cuerpo blanco e inocente de una pobre campesina. Peor que “Viridiana”. Hay un momento, en el lecho, que me ha recordado al film de Buñuel. Penetración como si lo hiciera una jauría de lobos en celo, dispuesto a devorarle la carne entera en la primera noche. Un gótico cutre de un anormal violador legal que hace de su “pilila” un cañón de artillería naval.
No entiendo qué sucede con "Raimundo". ¿Por qué no se relaciona con su nieta?. Casi ya nada con su hijo y nieto. Es sorprendente.  Es que no se concibe narrativamente la nula relación en el plató entre estos dos personajes/actores: Ramón y Ariadna. Como hoy, en la petición de mano y en el compromiso con "Candela", la ausencia del abuelete. Da la felicitación a Alfonso y no a su hijo que se casa?. Como si ni supiera. No creo que es de los guionistas pero sí fráncamente inaudito. Vemos ácido y desganado a "Raimundo". Casi... ya su personaje resulta anodino y de relleno. Da mala imagen. !Con el juego que podía dar!. Igual no, pero hace sospechar desencuentros. Hay muchos actores que agradecerían un "rol"en PV. Le ha sentado mal envejecer.

Para mis apreciados amigos franceses Paul y Dominique.