miércoles, 11 de septiembre de 2013

BAJO LA FAROLAS DE PUENTE VIEJO / THE PLAYERS

Increíble secuencia final con Selu Nieto y Blanca Parés. De infarto. Languidez en un universo propio. Eran, Charlie Chaplin en estado puro. En una secuencia con reminiscencias clarísimas de Rene Clair y algo de Fellini en el retrato patético y desolado de Selu. “Hipólito”, con mirada degollada fijada en un punto, paseándose parado en la acera cerca de su antigua casa, tornando la esquina su esposa “Quintina”, mientras les iluminaba la luz de una farola a punto de desfallecer. Magia y tristeza en toda la secuencia. Recuerdos y aire taciturno. Unos enamorados bajo los techos y candiles de PV. Dos vagabundos bajo las estrellas de PV. Una magistral esposa que quiere liberar de su error al marido. Sueños y nostalgia, efemérides y recuerdos, un sabor agridulce y a derrota, una cierta pobreza y una expresión evanescente de dos enamorados ante el presente incierto. Eso se llama Charlie Chaplin. El amor, los sueños y la nostalgia lo embriagan todo y hacen aborrecer lo que sucede. Es la noche y es un armario que se rompe en una precaria vivienda. Eso se llama Charlie Chaplin.
 
Geniales y uno de los momentos más impactantes de la historia de PV. Emoción y tristeza perfectamente mezclados entre la comedia y el drama. Secuencia magnética con un Selu impresionante y con una “Quintina”/Blanca que se sale por el corazón, casi como una protagonista de Griffith; que ve marchar a “Hipólito” hacia la casa de sus padres y le mira enfocada de perfil  como las actrices de antaño. Llena de angustia y sufrimiento emocional. Buenísima heroína, sacrificada que cree haberle robado a la suegra el mejor hijo del mundo. Generoso personaje.
 
Soy un enamorado de la buenísima actriz que es Blanca Parés porque, aun en sus comprensibles defectos, tiene momentos de gloria en la televisión. Hoy, ha sido uno de estos a no olvidar. Era como Charlie que transmitía a través de sus gestos y mirada lánguida, casi guillotinada, un sentimentalismo que no molesta para nada. Era la mejor televisión hecha lágrimas. Elegantes Blanca y Selu, nadie ha podido hoy con ellos. Una profunda exposición sobre lo que es la vida en realidad: Penar y ver partir y no volver jamás. Eso se llama Charlie Chaplin.
 
Es el relevo generacional que busca acomodo. Y ha sido un fragmento de homenaje  a una época pasada del cine y a los actores, The Players, que sabían hacernos vibrar con magias en el escenario tan hermosas como esta. Que transmitían la fuerza más allá de la pantalla y de sus imágenes proyectadas. Los dos, han sido lágrimas evaporadas, melancolía vitriólica que te corroe pòr los cuatro costados, una vista nublada a la realidad cruel de la vida y un destino para ese  gran amor que se tienen estos dos seres fantásticos. Como Charlie que salvó a una chica en “Candilejas” y le dio ánimos y esperanza, como hizo “Hipólito” con su novia y esposa, en el río. Desde entonces hasta esta misma tarde, despertándose los dos en este presente silencioso de la secuencia, después de haber perdido el mundo de sus padres que parecen haberles olvidado. Hermoso retrato de la juventud como estado sonámbulo pero perfecto en su tiempo.
 

La enfermera a palos que diría Moliere esta tarde en una esplendorosa Ariadna que recobra algo de su lustre extraviado por culpa de un guión empecinado en convertirla en una comadre, como ha estado a punto hoy con Blanca Parés, cuando los chismes sobre el palmo más que más de “Terence” el empalmado no enterado. A veces por halagar a ciertos paladares simples, se pierden excelentes oportunidades de buenos encuentros literarios y mejores retos en los actores. Se va a lo cómodo y no se arriesga. Se encasilla a alguien en un registro y se le acomoda a una situación reiterada y se va perdiendo interés. Esto sucedía en los últimos tiempos con Ariadna, hasta esta tarde, donde la enfermera diabólica le da bien por el costadillo al inaguantable “Fernando”. Hoy ha tenido mucha clase Ariadna, destreza y sobrada capacidad de satisfacernos y ha participado, conjuntamente con una ajustada Loreto y un de “Oscar” Carlos, en una secuencia brillante e interesantísima.
Los ojos circundantes de Carlota han marcado otro puntazo, con su inquieta cabeza ante lo que sucedía su alrededor, nunca esos ojazos le dejan sola en su perspicacia, hoy ante una situación en la que todo chisme vale más que el comer diario.  


 No se apartaban de esa maledicencia que nunca se utiliza sino para pervertir el alma noble de un paseo, chismorreando ante el abrupto descubrimiento de la longitud del cilindrón de un hombre que parecía entresacado, por las miradas golosas que suscitaba, del vergel del paraiso terrenal. Visceral y sagaz esta tarde “Mariana”, nos deja, en una de las mejores cualidades de esta catalana de lujo, que realicemos nuestro propio diagnóstico sobre su exploración visual, pero sin ocultarnos hacia qué punto de vista mira ella, con gran coherencia de estilo nunca repetido y después de mucha voluntad trabajada en la interpretación. Es un personaje de verdad y riesgo, heredero de aquellos protagonistas de  corazones olvidados. Es que Carlota es inmensa aunque alguno dirá que estoy exagerando y haciendo la pelota. ¡Me da lo mismo!.
Elena Martínez funciona como un reloj suizo acoplando minutos y segundos al Meridiano de Greenwich. Un creativo personaje, la “Paula”, que está haciendo cosas feas para sobrevivir, que encuentra la belleza en el ordeñar de las vacas, en lavar la ropa a unos desastrados granjeros y en la desesperación que se está generando con alto voltaje.
Dedicado a las víctimas del 11 de  Septiembre.




2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo Jose Ignacio. Es Fellini y es Chaplin, es que es un gran actor Selu Nieto.Lo que mas me gusta de tus comentarios alguna vez te lo he dicho es lo novedoso de como enfocas los mismos desde un punto de vista profesional pero con calidez humana.Sobre Carlota mi paisana, eres realmente quien la he descubierto porque me consta que estaba y sigue estando muy sin tener en cuenta. Aunque ahora menos gracias a tí. Creo que haceis los dos un buena pareja, ella interpretando y tu explicando el como lo hace de bien. Por cierto ¿os conoceis?. Teneis químicaóy mucha. Eres valiente al decir la verdad duela a quien duela. Y cada dia esta mas floja en algunos capitulos, Tristan se va y esta dejando mucha flojera de igual modo. Un abrazo y sigue así

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  2. Gracias! Jordi. Este escrito ha causado un impacto considerable entre los amigos italianos de "Il Segreto". Me han escrito y opinado sobre las referencias de Selu, a quien adoran en Italia, relacionándolo con Totó, Charlie y con dos filmes de Fellini: "Amarcord" y "La Starda". Gusta apabullantemente PV en Italia porque se identifican, muchísimo, con ese buen sentimentalismo que, en estas dosis, no es perjudicial y sí muy entrañable. Y porque actores y actrices les recuerdan a muchos de los suyos que trabajaron con Pietro Germi, Dino Risi o Fellini. Alguna persona me ha escrito sobre si estamos zumbados por dar estas referencias. Me alegro que los amigos italianos coincidan, así como tú, conmigo. Sobre Carlota, no, no nos conocemos personalmente. Si tuviera algo de tiempo, iría a conocerle pero me es imposible. Sí es cierto que, desde el principio de contactar con ella, vivía "Juanito" entonces, me deslumbró y me es muy fácil escribir sobre su trabajo porque inspira de todo dentro del lenguaje y dramatización cinematográficas.Hay actores o actrices con los que no conecto tan fácilmente, pero con ella, Blanca, María Bouzas o Elena Martínez, de maravilla.Gracias de nuevo

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