martes, 21 de mayo de 2013

EL SEÑOR DE LAS TIJERAS



 Publicado en "Primeran.com"

 ¡Sesenta años!. ¡Casi nada!. Al Festival le debo yo ser periodista y mi amor por la radio. Profesiones que llevo dentro de mí desde muy niño. Cuando apenas tenía doce años, mi madre me llevaba a las puertas del acontecimiento mayúsculo en la Ciudad: el cine y su Festival. Me deslumbraba todo lo que sucedía a  la entrada del  “Victoria Eugenia”. Y quería ser como los fotógrafos de prensa que, por cierto, conjuntamente con prensa variada y público, se fundían con las grandes estrellas, a lo Orson Welles, con  una cercanía epidérmica en las ruedas de prensa y en la calle. Los actores eran de la Ciudad, libres y no rehenes del manager y protocolos.
 Me hice periodista. ¡Llevo muchos años en él!. Y me han enseñado los mejores locutores, cronistas y periodistas de San Sebastián. Y soy feliz con mi Festival.
Pero no ha habido dicha absoluta. El Festival es la cronología de la censura y tiene muchas puertas por detrás. Hoy,  por Rebordinos, ayer por otros,  se me sigue nublando el espejo en el que siempre veo reflejado este gran acontecimiento cultural.
Sesenta años para nada que suponga transparencia y libertad. Su festival y su insufrible talante me recuerdan mucho a los que se exhibían en la época de Franco. Aquel, sectario, en blanco y negro y, éste, pintarrajeado de un saturado anaranjado semioscuro y muchísimo más caro. 
Hay algo que perdura, aparte de mucho más, la censura y que no logra, a algunos, sorprendernos desprevenidos. No me conmueve la inclusión en plan defensor de filmes prohibidos de una película censurada en Rusia. Tampoco me excita la testosterona que nos da la presencia del glamour recuperado al estilo de un viaje nostálgico ala edad de oro del Festival, obviado en los saltos evolutivos de Olaciregui. Nada de estos artificios, nos harán no denunciar la censura política de Rebordinos.
A mí no me “camela” este su escaparate liberaloide, transmutándose en un Cruzado liberador de filmes perseguidos, generalmente por su marcado carácter sexual y sadomasoquista que impacta sobre espectadores, amén de desagradable, celuloides a los que, Rebordinos, ve repletos de rica sensualidad. Es la fórmula morbosa para reprimidos de la “Semana de Terror”, repetitiva en sus vómitos sexuales y carne azotada. Así quedó como un patriarca entre la progresía sin remedio, al clamar defendiendo el lado oscuro de aquel  ”A Serbian Filme”, de  Srdjan Spasojevic, colocándose en la foto de “todos juntos” a favor la libertad de expresión negada y defendiendo el mensaje moral de la “peli”. ¡Un cuento!.
Mientras tanto, como hacía Franco con los partidos de fútbol, como un ilusionista no lo desvanecería mejor, se usan tretas  de humo para intentar desviar la atención sobre el hecho innegable de que el estado de Partidos le ha dado conseja a este director para prohibir las “Memorias  de un conspirador”, sobre la “hoja de ruta” de Egiguren con la  ETA. En tanto juega a ser el más grande defensor de la libertad de poder ver películas prohibidas en lugares del orbe, sin explicaciones convincentes, en este año, nos impide asistir a estrenos de filmes de rabiosa actualidad política y de cercano y desconocido tema. O sea, que no desean algunos que tengamos filtraciones sobre lo negociado con la banda terrorista.
Y al negarnos este film, que no es el primero que el festival sobre este controvertido tema y sobre las víctimas que se censura, se pone el traje de superman y rescata para su currículo el film de nacionalidad serbia, 'Klip', de Maja Milo, prohibido en la Rusia profunda debido a sus escenas "de violencia, consumo de drogas y alcohol y de carácter pornográfico, que implican la presencia de adolescentes menores de edad.
El Festival Rebordinos, y ya nos lo demostró el pasado año en su “apartheid”, rezuma ese exceso de sonrisas felices y caras “monguis”, propias de la edad del pavo, que poco a poco se mutan en lágrimas porque, como en la Dictadura, es imposible consumar un cambio democrático, muy  a pesar de haber transcurrido  seis décadas.
Como con Franco, se buscan excusas vanas para que la censura impida ver filmes, escamoteándolo tras peregrinos argumentos que nadie se los cree, pero que cosmetizan correctamente el rostro a  un, por otro lado, dicen, buen festival. Y como con Franco, nadie se lo cree pero, todos, se callan y se tranquilizan.
Enredos de estos, en la dictadura, muchos. Ni en la España de Franco, ni en esta dictadura de partidos se puede hacer un Festival en libertad. Recordamos aquel pase casi clandestino, en el festival de 1971, en el añorado Gran Kursaal, del excelso filme de Visconti “Muerte en Venecia”. La dictadura lanzó un exorcismo contra la posesión diabólica que daba buscar la belleza homosexual del cuerpo en una obra de arte y la libertad en una obra cinematográfica.
El 1971, sin superar a Rebordinos, el “Miramar” fue el santuario donde, también a última hora, casi sin avisar, se presentaba en “petit comité” aquel “The last picture show”, de Peter Bogdanovich, donde el Régimen se identificó a sí mismo en aquella sociedad represora que no dejaba madurar en el sexo ni en nada, considerándose denunciado.
En aquella ocasión, el argumento justificatorio fue exactamente el mismo que el de Rebordinos para salir airoso de la prohibición sobre “Memorias de un conspirador”. Que filmes sobre la juventud, había innumerables; que no se habían recibido presiones para que no estuviera este film que, por otro lado, el comité no lo había valorado como interesante o de calidad. Pero, ayer y hoy, lo que caracteriza  a los regímenes totalitarios es que, un órgano claustrofóbico, suplanta la opinión del espectador o del crítico y en nombre de lo innombrable decide, no se sabe por qué, el  que se vea o no un filme político. Y eso es censura, sobre todo cuando no se explica la exclusión convincentemente. Franco ya murió. Y los tiempos para poder asistir, en 1971, con una cierta tranquilidad a “El mercader de las cuatro estaciones”, de Fassbinder en el Miramar, también, sin sobresaltos.
No se trata de establecer debates interminables. Se premió “A Serbian Filme” no por calidad sino como símbolo de libertad de expresión. Del mismo modo se puede exhibir  un filme, “Memorias de un conspirador”. Más, tratándose de un tema muy nuestro y de gran preocupación, preestreno de temporada, como símbolo de una etapa de la que deseamos saber qué se negoció con ETA, por parte de un Eguiguren descabalgado hace un año y retomadas las negociaciones por Ares. En el filme, que se nos niega visionar, se menciona a Eguiguren como un cristal roto en el atentado de la T-4; algo que los periodistas conocemos: él cómo, por qué  y en que punto se  resquebrajó un proceso y se desparramó la credibilidad de Jesús. Todos los negociadores acabaron incinerados. Un tema político, inoportuno en el Estado de Partidos en tiempo de elecciones.
El propio Eguiguren, en el pase del film en el Aquarium, reconocía lo quebrado que quedó. Un film muy nostálgico, de altibajos emotivos, de estado de ánimos pulverizados; de perdedores. Una culta película sobre la vida de otro conspirador más, al estilo de Avinareta y Muñagorri, despreciado y ninguneado en la corrupta sociedad vasca. Sobre el terrorismo que no se casa con nadie ni es de fiar y sobre unas víctimas irrecuperadas para la normalidad, por siempre jamás. Un film sobre las fuerzas que se van; los oportunistas que llegan y sobre un mundo, al estilo de la postguerra italiana, donde se cayeron todos los mitos y dejaron vacáis de esperanza a una sociedad. Incomprensible no sea exhibida en el festival donostiarra que ha olvidado la memoria histórica de Euskadi. Es un docudrama desnudo, sobre el alma cansada  de un perdedor escéptico que busca cobijo en estas  confesiones sinceras y puestas a enjuiciamiento de una sociedad que asistió pasivamente, sin información y con mentiras, al “proceso de paz.


José Ignacio Salazar Carlos de Vergara














VUELVE EL COLECCIONISTA

Bueno!!!!!!!! volvemos, parece ser, a los encierros, calabozos en este caso al estilo de "El coleccionista". Retención en una casa y afloramiento de sentimientos encontrados. Viendo unas fotos que he recibido parece que, ya, esta serie desbarra por entre sordidez, sorpresa, caras nuevas, pijismo y bastante aburrimiento. Lo de la cruz de hoy está sacado del film de Tim Burton "Sombras tenebrosas", pero en menos gótico y más castizo. Es hiriente la desfachatez con la que se "cargaron" una bella historia de amor entre el "curichi" y "María", cultivando el pudor posteriormente entrambos, arruinando la historia mientras, se desmelena lo que viene en el "cuchitril" batiendo, ahora mismo, records carnales las tardes de la TV con un cutre adulterio en un mísero desván, entre una loca y un "julai" descalzaputas. En la secuencia de recuerdo a "Soledad", parte del guión olfatea al "Ben-Hur", entre Heston y Haya Harareet, en el salón recordando la niñez, sobre todo en la parte de "Tristán". No sé sobre lo que viene que van a presentar pero parece sosito y casposín. La cuestión de la embarazada de la "casa de comidas" es superflua y está mal llevada en un telefilm que ha llegado a grados de genialidad sobresaliente. Espero no quedarnos sin Mariana y que "Soledad" vuelva, son ya muchas partidas y pocos regresos. Secuencia: En el Hospital, la espera a la operación.Ranking: Carlos Serrano, Loreto Mauleón, Antonio Mourelos, Carlota Baró, Enric Benavent, María Bouzas, Victoria Camps, Blanca parés, Sandra Cervera y Fernando Coronado,

lunes, 20 de mayo de 2013

LA DANZA DE LOS TENEDORES


Capítulo de PV en el cual ha habido momentos muy conmovedores, cinematográficos y de alta interpretación. Ya quisieran algunos telefilmes o seriales disponer de actores o de tanta solvencia en interpretación como la que, hoy, hemos visto sobresalir por el PV. Es televisión humilde al viejo estilo, donde lo importante es lo que se dice y cómo se dice, quedando lo demás de relleno y casi no notándose los fallos. Hoy hemos asistido a otra secuencia que pasará a la história de PV: La Gran Carlota Baró recreando a Charlie Chaplin en su célebre "Danza de los tenedores" de "La quimera del oro". !Impresionante!. Es ya, esta secuencia, con la reciente de la llegada del cinematógrafo, el parto de "Pepa" y la boda truncada de "Gregoria" y la muerte de la "partera", la mejor secuencia de PV. Pero es más, hoy Carlota se ha superado y ha empequeñecido a muchas actrices consagradas a las que les sería imposible interpretar tan fiderignamente a Charlie. La mímica del sueño del vagabundo en este filme de "La quimera del oro", es reflejada en un espejo en el que parece ser ella, Charles Chaplin, pero sin brusquedades. Y es que Carlota, como Chaplin, en sus andares es elegante, es refinada aun en su ropa de criada, lanza en órbita los ojos como el vagabundo y mantiene siempre una gran dignidad. Incluso, hoy, ha suavizado algo aquella agresividad en la comedia física que interpretaba Charlot, dándole una dulzura de mujer que ha resultado impresionante. !Ya pueden los productores contratar a esta actriz!. Yo muchas veces me he planteado el cómo, aquel genial sir Charles Chaplin, hubiera resultado si, en su fantástica haraganada, a sus pantalones bombachudos les hubiera le hubiera añadido los andares de una mujer de también zapatos anchos. Hubiera humanizado aún más su personaje y enfatizado de modo extrasensorial supino todas las emociones que sus gags frenéticos procuraban. No hay más que ver hoy la dulzura de "La danza de los tenedores de Mariana" para comprender el agudo surrealismo del momento interpretado. !Extraordinario!!

domingo, 19 de mayo de 2013

MATILDE, PERICO, PERIQUÍN Y... SANDRA JARA


MATILDE, PERICO, PERIQUIN Y... SANDRA JARA




Hay personas como Sandra García  Jara que  hacen cosas maravillosas con la voz.
Las gentes a las que nos invaden ramalazos  melancólicos, nos encontramos, en la remembranza del ayer, como unos astronautas alucinados y perdidos en las galaxias. Parece que nos han abandonado involucrándonos en un paraje lejano interplanetario y vacío de sentimientos, algo solitarios porque no podemos atrapar el tiempo que se fue; sin vuelta posible; sin posibilidad de reencuentro con personas de hoy que nos recuperen aquella época  real que pasamos hace unos décadas y que nos hicieron tan felices.
Parece como si el tiempo se hubiera parado en aquellos filmes o actores, en aquellos periodistas, en aquellos vecinos y en aquella alegre ciudad de nuestra infancia o en aquellos programas de televisión y radio. Y creemos ya no hay esperanza de recuperar lo vivido salvo en el diferido, jamás ya en el hoy. Craso error.
Esto vale para todos y de cualquier edad. Había desistido de congraciarme con las voces infantiles radiofónicas actuales y me había  quedado hecho un carcamal de no tan longeva edad, con aquellas voces tan características de los niñ@s traviesos que, con increíblemente voz simulada, interpretaban: Carmita Arenas, Julia Gallego, Matilde Vilariño, Selica Torcal y, más recientemente, Amelia Jara y Graciela Molina, con aquellas sus travesuras costumbristas o inocencias infantiles en la radio y el doblaje.
No ha hecho falta desaprender nada, cambiar el chip prodigioso para encontrar el relevo. La semana pasada lo he descubierto. Lo tenía ahí mismo, lo había escuchado en 1997 en “A la luz del fuego”: Sandra García Jara, la Voz de Dominique Belcourt en este filme frío pero apasionante. Y a través de una magazín de radio, entrevistándola o más bien en charla con una amiga que me parecía conocer de toda la vida, la esperanza de que el mundo no se acabó anteayer o ayer mismo, me hacen recapacitar sobre la burla que el destino nos depara a los incrédulos.
Cierto es que no solamente se encontraban en la profesión Matilde Vilariño o Selica Torcal, aquellos “Periquin o Gustavín”, sino otras voces  de otros tiempos, con doblajes encomiables. 
Antes, incluso, Vicky Udaeta lo hacía muy surreal en sus fantásticos doblajes de las estrellas jóvenes: Sabú, Freddie Bartholomeu o Mickey Rooney. Estaban: Eloisa Mateos, aquella “Senda” de “El bosque de Tallac” o el organillero de “Heidi”, por no mencionar los excelentes trabajos sobre voces infantiles de la cálida Amelia Jara, a la que tanto echamos de menos, acompañando con dulzura a los espectadores de todas las edades. Amelia era aquel muy nuestro “Naranjito” del que habla él “Cuéntame, en  los Mundiales 82.
Cierto es que María Dolores Gispert, con "Pipi Calzaslargas",  levantaba la credibilidad del doblaje con su interpretacióna aquella fuerte niña, la más fuerte del mundo. Graciela Molina nos vulneraba todas las neuronas sentimentales  con su interpretación del niño “Toto”, Salvatore Cascio,  en el “Cinema Paradiso”. Así como que Julia Gallego ponía el grito sin motivo y el machismo por delante, de modo exacto al original a “Koji”, en “Mazinger Z”, mucho mejor que otros con voz más cavernosa. Pero no encontrábamos ese otro alguien que nos provocara tanta taquicardia  como cuando escuchábamos las voces de los niños de la radio con sus travesuras y desobediencias del día a día, dichas impecablemente y que ocultaban otras verdaderas intenciones de las que parecía a través de sus refunfuños tan “salaos”.
Sandra llegó a  nuestras vidas a través de ese programa de radio emitido desde San Sebastián, aunque ya le conocíamos de la radio, la “cera Alex” y del doblaje. Han pasado varios años desde cuando quería ser Matilde Vilariño o Selica Torcal e iba con su mamá, Amelia Jara, los sábados al mediodía para extasiarse, escuchando a aquellos grandes del doblaje, siguiéndoles con labiales intermedias incluidas, cuando los actores se trasladaban a una pantalla de cine para fusionarse con Anne Baxter, Charles Laugthon o con el mismísimo Charlton Heston. Conoció a los mejores y más humildes: Félix Acaso, José Martínez Blanco, María de los Ángeles Herranz, José María Cordero o la “abuelilla” grandiosa: Ana Díaz Plana.
Los sueños se cumplen  y hoy es una más que digna sucesora de aquellas, simplemente, porque lo quiso ser y la fe se fusiona con las ilusiones de más alto diseño.
Como todas las grandes que se lo han trabajado la disparidad se cierne sobre ella, sus detractores o el fan  incondicional. Pero, indiscutiblemente en esta gran profesión,  ha supuesto una renovación de las antiguas voces de los 50 y 60. Sus doblajes, osados, irritables, como el de “Vanellope”, son actuales y adorables y nos trasladan a la emoción del niño que iba corriendo a casa a escuchar las voces con cara de aquellos dibujos animados de “Los Picapiedra”, Eugenia Avendaño o Rita Rey. No traen los resuellos del benjamín que  escuchaba a sus padres hablar de los duelos paterno-filiales de “Matilde, Perico y Periquín” y de sus desencuentros costumbristas de tanta nostalgia. El niñito embelesado  con Selica y su “Heidi” o con su Cerdita “Peggy” de “The Muppets”.
Sandra Jara continua con las voces aniñadas que le han precedido en las últimas cuatro décadas. Aunque no sólo es ese su logro sino el que, a diferencia de algunas de ellas, descubre sus graves y se los trabaja. Y es rompedora y sales del cine, encantado de haber escuchado tan bonita y ajustada al personaje voz. Es una pequeña genialidad que se mueve entre el rigor de la dirección obligada y la creatividad del libre albedrío, y como muchos de aquellas de otros tiempos, se escapa a los moldes prefabricados. Y suena  a los mejores registros que hubo sin depender de ellos.
Casi es la Voz de los últimos “Oscar”. Fue un acierto él ofrecerle ser Quvenzhané Wallis porque supone un cambio innovador en los registros, una sorpresa total por su evocación poética de una forma de vida en peligro, que te emociona en su visión. Sandra es así: inyección de  penicilina con  espíritu innovador.
Es descaro y ternura, magia, ensoñación bronca y cariño. Es “Claudeen Wolf” que practica el fashion del doblaje y destaca siempre entre muchos. Le encanta el doblaje y tiene mucha personalidad. Es, como “Clawdeen”, la que todos los “enanos”  quieren como muñeca, la chica que todos los niños de corazón queremos escuchar en los doblajes. Es realismo mágico. Y en ocasiones, como en “Crónicas vampíricas”, con Candice Accola, nos impregna en imágenes apocalípticas y poderosas
Sandra no te deja indiferente, es pura vehemencia y solvencia y es una persona alejada del miserabilísimo de la profesión. Si tiene que criticar, lo hace y te atiende.
No tiene orejas puntiagudas como alguno de sus personajes, ni largas garras o colmillos blancos como en “Monster High” pero sí tiene un “pico” de oro molido, es divertida y te encariñas con ella enseguida. Es más, sugiere que ya le conocías.
Puede ser una ingenua plomo, la cría más perversa o adorable de una comedia con escuela secundaria de por medio o una estudiante torpe con talento sin explorar. Puede protagonizar la  linda historia de una belleza no estereotipada como muchas, una niña que busca a su madre entre juegos solitarios o aquella que va pasando de niña a bella mujer. Con Sandra o nos partimos de ternura, nos agotamos de risa, se nos electriza el cabello o damos pasos de “Hip-Hop” o salimos aprendiendo eso del “fitness” para mantenernos en forma.
Y es la Voz ideal para las viñetas cósmicas y la compañía para las leyendas y las culturas  de las hijas de gentes del orbe más oriental y lejano y que, cuando la raptan, se reza a los ancestros para encontrarla sana y salva.
Uno de sus mejores doblajes es a Nell Jones, en “NCIS”, como ella posee una habilidad analítica de composición, como aquellas voces de antes, con una renovada aptitud tecnológica invalorable. ¡Sandra!.

José Ignacio Salazar

viernes, 17 de mayo de 2013

CUANDO SE VA LA LUZ




 

CUANDO SE VA LA LUZ /  FELIZ DOS MIL RECE MUCHO

 Artículo de "Primeran.com"

 

Que sencillos y sufridos hemos vivido siempre algunos. Como decía Jorge Negrete: “alejados del bullicio de la falsa sociedad”. No es que “volvemos a casa por Navidad” sino que no nos hemos ido. Frente a tanto viaje fantasma de los “quiero y no puedo”, estamos cerca del hogar en estos días y no nos desplazamos a ningún país imaginado para darnos más importancia de la debida.
Cómo en “¡Aupa Etxebeste!”. Así anda de “atacado” el personal. Con las persianas bajadas y comprando en un “chino” los regalos de vuelta. Este año, las empresas de aviación, cruceros trasatlánticos y trenes a toda pastilla, se deben de estar forrando. Muchos de los que conocemos, en este solsticio recuperado,  han viajado alrededor del globo terráqueo, desde el Pirineo a los Andes, desde San Francisco a Pekin, desde Tombuctú hasta Paris Saint Germain, desde New York hasta la Polinesia. O sea, desde el comedor de su casa al excusado.
Aportan los viajeros quiméricos  de la navidad una movie ya muy periclitada en estos tiempos de luces. Es más, hoy, para la mentalidad más “chic” es de desangelados viajar en esta época. Irte  a  recorrer asfaltos, peligrar en  safaris o sumergir la cabeza en las aguas de Pemba,  buceando valientemente hasta sus entrañas, es de descariñados.
Da mucha pena esta sociedad a la que le han vaciado  cuenta corriente y pavonea recorrer el universo más que nunca y, encima ahora ya, como en los juegos malabares: Sin tarjeta VISA, a pelo. Y todo para darse importancia.

Los viajes turísticos en Navidad sólo son interesantes cuando son imprescindibles por trabajo, amigos o familia. Lo demás, suele ser, o mentira o de una catetada mayúscula.

Frivolizar en estos días con un individualismo caprichoso de veranear en Navidad porque sí y para desentumecerse está casi hasta mal visto. Ya no hace furor entre los conocidos o entre la  gente del facebook, de los que se esconden en muchos casos y  que son tus nuevos mejores vecinos. A lo peor te cogen una manía, sin venir  a cuento, perdiendo hasta las amistades cibernéticas.

El contar embustes en navidad, jugando al trampantojo y a la pista falsa, ya no atrae la atención de los  demás. Es de una soledad aterradora y pueblerino.

Lo que sucede es que él quedarte en San Sebastián codea ciertos riesgos insuperables, siameses de  los tiempos actuales de tosco romanticismo. Te puede explotar una bengala en los morros, dejándote “jaque mate”, acudiendo pacíficamente a un evento prebraficado. O subirte una rata por el pantalón en la Plaza de Guipúzcoa, cuando los roedores te confunden con el festín de figuras que se están atracando en estas fiestas. Puedes acabar encarcelado, cuando al dirigirte  a un guardia para darle una queja, te responde de modo cenobita, riéndose de ti, que se lo digas al alcalde tú mismo, dejándote con el alma amputada y el cuerpo inflamable.

Pero te puede suceder algo mucho más sordo y caótico. Algo que te deje sin dar crédito,  ensimismado y hasta herida la nacionalidad. ¡Que se vaya la luz en “Noche Vieja” durante casi media hora y te deje  a oscuras sin tan siquiera poder encontrar el tenedor que estabas usando en la familiar cena, durando los cortes durante tres días.

¡Qué situación!. Medio Donosti sin luz, a “oscurendas”. No se pudo ya distinguir entre las enaguas rojas o pardas de sus señoritas o diferenciar a nuestros morroscos por  sus  gayumbos Calvin Klein. Hasta el año que llegaba, ya no se veía en el calendario y no daba pavor.

Las risas se nos paralizaron y la angustia surgió como espuma de champagne. Como cuando murió Jesús, todo, se hizo oscuro pero sin eclipse. Parecía el final del tiempo anunciado para Santo Tomás. La vida sucedió durante el lapso ciego lenta e impaciente.

No tenía paciencia. Aunque es culpa mía este empecinamiento en quedarme en San Sebastián en una noche tan señalada, cuando sabemos que es “gafe manzanilla” y que llueve siempre que hay fiesta y sale el sol cuando hay que ir  a trabajar.

Me llevé un buen cabreo pero no había remedio. Me sentí, a parte de burriciego esperando a que la luz que arreglara mi “acojono”, más desprotegido e indefenso que lo estoy con Urkullu o Rajoy. Como los primeros habitantes de la tierra a campo abierto y despoblado. Te acechan peligros inminentes al contar con tus fieras familiares, cercanas a ti, que son quienes más te odian y muy capaces de encontrar la daga y clavártela, sacando ventaja a  la penumbra absoluta, en los higadillos.

Todo depende de la electricidad. Cuando se va la luz en tal fecha, y no tienes candil, no sabes cómo llenar el tiempo que resta hasta que se restablezca el servicio o si se volverá de nuevo. Y cuando vuelve, ya nada es igual.

Lo que menos me importó fue no poder ver la tele ni al pelele de Imanol Arias haciendo el ridículo, antes de atrancarse las uvas como un fakir una espada toledana. Lo que menos me apetecía era jugar al póker en sombras o a contemplar el cielo que estaba encapotado. Y si para alguno, una circunstancia así, en otra fecha, es saludable porque te sacude la rutina, en esa noche da vergüenza ajena.

Cuando se va la luz en Noche Vieja te das cuenta de lo manso que se ha hecho el “respetable”, que lo acepta todo tipo de subidas u oprobios y se larga a cenar. Pero sin luz  surge la ira y nos revuelca aquel espíritu marcusiano sobre el cambio de poder. Más imaginación y menos corrupción.

Aunque esto no es el Amazonas aún, donde están acostumbrados a los apagones de luz, deberemos prevenir y llevar, de noche, por calles donostiarras, siempre nuestra linterna y el MODEM  bien predispuesto de batería llena para conectarnos a Internet y buscar información de la empresa eléctrica, que prefiere uses del  “902..”  Para no contestarte, no reconocer la avería y darte un sablazo como los de Sandokan.

Queda para después unos cuantos insultos, y en llegando a casa la difícil tarea de buscar velas, que nunca se encuentran donde supones y más complicado estando a  oscuras, y por ello urge tener siempre en la entrada un par de candelas de cera grandes y fósforos, así como una linterna sin pilas con polea para recargar la dinamo.

Y él rezar. Todo se ha detenido. Y sabes que, al volver la luz, anímicamente todo habrá cambiado y que habrá transcurrido un mayor rato de tiempo del que circuló por el reloj de izquierda a derecha.



José Ignacio Salazar Carlos de Vergara




 


















OTRO MODO DE VER, SER Y PENSAR


Veníamos observando esa gestualidad en Blanca Parés de la que hace gala en los últimos capítulos. Gestos sordos, entrecortados e intensos, parádose al vacio en un instante. !Muy bien!. Era el lenguaje del cine silente: mostrar al ser humano con la mímica. Ella está inmersa en el silencio pero comunica con los gestos de los seres humanos videntes. Aquello fue "el mudo", las imagenes que comunicaban lo cotidiano antes de que una voz pudiera expesar sonoramente los gestos y las vivencias de los humanos.Y es grande Blanca, aunque unos cafres la obvien de los títulos de crédito en primera plana, porque sabe comunicar, al igual que Carlota, un modo de ver, ser y pensar. Carlota y ella, demuestran cada tarde una vez más que no sólo las palabras valen, sino los actos, y en esa lógica actuan en el cinematográfo de PV. Y el resto del reparto queda empequeñecido. De ahí que, los guionistas, le hayan sacado en plan "comedy capers, salsa al tomate. Seguro que, si en la vida, trabajáramos más con el cuerpo para entender a los nuestros, nos entenderíamos mucho más. Porque las palabras a veces no salen o se las lleva el viento, pero el cuerpo nunca deja de comunicar como lo hacen Blanca Parés y Carlota Baró. !!!Ahaha!!!. Pero que no nos quitren a ninguna de elleas porque abandonamos PV y nos vamos a "La Puebla" o a la "Ribera de Curtidores" para ver rodar a Mariana en silencio hablado. Ya pueden seguir copiando los literatos de PV que, que no les quito su mérito, a veces de sus "inspiraciones" resultan dialogos brillantes.
Secuencia: el final, entre Loreto e Isabel Balaguer. Ranking: Loreto Mauleón, Blanca Parés, Isabel Balaguer, Selu Nieto, Carlota Baró, Alejandra Onieva, Antonio Mourelos, María Bouzas, Maribel Ripoll.


jueves, 16 de mayo de 2013

EL SALARIO DEL MIEDO


EL SALARIO DEL MIEDO

"Artículo de Primeran.com"


La casta política española es ya un problema de emergencia nacional. Protagonista de una tragicomedia del peor enredo, repleta de perversas intenciones, que hace vomitar pesimismo en el ciudadano y que ha llegado a este extremo porque nació como mal parto de los franquistas. Allí, ante la clausura del Régimen por asfixia, se repartieron unos listos el poder y el dinero, para seguir la Banca con otro ropaje y disfrutando de los nuevos tiempos. Y empeoraron con las décadas.
Pero, jamás, en los años de franquismo ni en la democracia se había atentado tanto contra los pensionistas y jubilados, negándoles una subida ante su ya depauperada pensión que no da para alargar sus menguadas rentas, más allá de la segunda semana del mes, y con sacrificio.
Jamás, desde la posguerra se había visto a tanta gente acudir en masa a los “comedores” sociales ( un 22% de más en el 2012, en Gipúzkoa), variopintamente heterogénea y en donde puedes encontrarte ya a tu vecino que vive de prestado donde “pilla” y come allí donde le dan y con un apetito canino.
Jamás hubo tanto paro y se podía suponer que se llegaría a controlar el gasto de luz o a soportar frío en el hogar por apuros económicos y, ello, el que aún conserva su casa con suerte.
Castigar a los más indefensos de la sociedad, al colectivo de personas de edad, enfermos, incapacitados, jubilados o pensionistas es algo tan ruin y miserable que, sólo, un ser despiadado y sin escrúpulos podía ejecutar fríamente. Mariano Rajoy.
A los que, además, tan y como está la descendencia en paro, ayudan desde sus humildes pensiones hasta  incluso a los nietos.
En Guipúzcoa el poder adquisitivo se merma en una media de 45 euros mensuales, para un pensionado de 470.000 almas abandonadas, lo que para un burguesote parlamentario es baladí. Y eso que les han dejado sin sus “cacharritos” electrónicos de a 1.000 euros por pantallita y espejito mágico.
Y para cumplir con el déficit que el estado de Partidos ha generado, y sin que el sacrificio enorme de los desposeídos sirva para algo, apelando inmoralmente  a la “responsabilidad por parte de Fátima Baños, congela el brasero  a los más débiles, pidiendo esfuerzo y responsabilidad a los hambrientos y menesterosos, como si en ello fuera la prioridad de salvación de este garito de país.
Zapatero ya incumplió la Ley. No metió 14.000 millones de euros en el Fondo como era obligado. Se lo “fundió”. Y Rajoy no ha cumplido la Ley al no incrementar lo obligado por el incremento del coste de la vida. Y este Fondo, hoy,  no tiene más de plazo que el de ocho meses para pagar las pensiones.
Rastreramente se ha esperado a que concluyan las elecciones de Catalunya para desprometer lo que, de nuevo, ha incumplido Rajoy: La promesa de incrementar las pobres pensiones que son ya un salario del miedo a perderlas.
Los mismos políticos que han dejado el Estado quebrado, con déficit descomunal, ahora critican lo que carece de remedio; porque nadie puede aportar el dinero que han robado para comprar votos y llevarse el dinero fuera. Y él cumplimiento de déficit crece en los intereses de deuda, a  costa de lo que han gastado todos y pidieron,  mientras que Rajoy, hoy, sigue pasteleando con  la corrupción autonómica en beneficio de seguir reproduciendo el esquema de poder.
Para la execrable Banca, dinero a “mogollón”. Para las cuentas catalanas y de autonomías, si hay dinero. Para llevárselo fuera, de igual modo. Para las serviles televisiones catalanas, más de trescientos mil euros. Para embajadas, nicho de “enchufados”, mucha cara. Para Sindicatos, la “mamandurria” sigue servida. Para Partidos, el maná es muy rico y reproductivo. Para virreyes autonómicos, oro, incienso y mirra. Para televisiones  y embajadas si que lo hay igualmente a espuertas. Cientos de millones de euros despilfarrados en subvenciones estrambóticas y en solucionar la vida  a unos rapiñosos vagos monoparentales o de partido que carecen de principios y le sobra sinvergüencería.
Y ahora lo paga el pensionista y autónomos que no cobran lo que las autonomías, miles de millones, esconden debajo de la alfombra. Y la clase política, apoltronada, todos los partidos, comulgan con la corrupción y la cachean pero huele que apesta.
La única razón por la que se paraliza la subida de las pensiones es porque no se atrevió desde  el principio  de acometer reformas de estructura de Estado, imprescindibles, interviniendo autonomías, ahora no hay tiempo y los pensionistas serán usados como carnaza para contentar a corto plazo, que no más, las fieras de los acreedores. Pero su sacrificio será en vano.
Manirrotos politcuchos regionales, preocupados por sus intrigas secesionistas, que  a pocos importan, salvo a sus apaniguados,  son los responsables de que el control del gasto recaiga sobre estos pensionistas. Este cobarde gobierno, y para nada, les quitará un poco de pan y leche  a estos grandísimos súbditos porque ni se ha planteado la reforma del insostenible modelo nepótico de Estado autonómico, con sus lame suelos, con sus duplicidades, sus cortes faraónicas y sus dispendios sin límite. Con sus televisiones basura, abundantes empresas de ellos,  pero a cuenta nuestra, sus colocados, sus créditos para pagar los demás, sus fundaciones y sus chiringuitos de oro para repartírselo entre todos mientras los demás tienen muchísimas carencias.
Austeridad y recortes para lo mejor de una sociedad, sus clases trabajadoras. Opulencia y mangoneo para lo execrable de una inmoral cuadrilla política que se hace las leyes para sí y que deja a la mayoría sin dinero, después de robarles toda la cartera. Queda indefensa de solemnidad, para poder defenderse y acudir a los tribunales, ya que no puede costearse el lujo de la justicia, por ser pobre.
Y ya empezando a pasar mucha necesidad, el pueblo trabajador, otrora con algo de recursos, ve  la miseria y el acoso a sus escasas rentas, al tiempo que perdonados  los sinvergüenzas que se llevaron el dinero sudado de un pueblo; amnistiados, agasajados y condonados de pagar a la Hacienda. Y contempla estupefacto a los mayores moralistas y “arreglapatrias” arengar sobre cómo sacar a este País de la crisis con el lomo de todos, mientras según datos de la Agencia Tributaria, el 74% del fraude fiscal que acaba en Suiza o en otros paraísos, se debe a 569 españoles que ya se denuncian con nombres y apellidos. Políticos, banqueros y prohombres de la peor calaña que podamos imaginar ye que depositan, ilegalmente lo robado en esos alejados lugares en los que vive tanto desgraciado ya. ¿Hasta cuando?.


José Ignacio Salazar Carlos de Vergara