viernes, 12 de agosto de 2016

TORTURARE UN BAMBINO

Capitolo espresso il 23 aprile 2015

Ultimi capitoli di Aida Flix

ACTRICES DE LA TARDE:

AÍDA FLIX Y "DOÑA LUISA" (FIGURANTE)

CON:  SANDRA CERVERA, MARÍA BOUZAS, FARIBA SHEIKHAN Y SELU NIETO 

Una felicitación para "Doña Luisa", secundaria que esta tarde se lleva el premio por habernos demostrado cual es la labor grande de un figurante, no sólo que no se note su presencia aún deambulando por la plaza, sino que incluso, sin tener más relevancia por el guión, se come la secuencia como esta tarde, que se ha llevado por delante a Maribel Ripoll. Ha estado graciosísima. Gracia y donaire, despiste y un chivo espiratorio que no necesitaba nada más que pronunciar una palabra ni extenderse. Su perpleja mirada ante ese "despachar" de "Dolores" me ha llenado de regocijo, casi como un chismorreo de esos que hacían cola en los patios vecinales y en los mercados de la aldea , ante buenas mujeres de pueblo que no se aclaraban. ¡Enhorabuena para esta secundaria figurante!.




Mención esta tarde, ha sido la protagonista que se ha llevado el capítulo, una malvada y perversa psicótica interpretada magistralmente por Aída Flix, dentro de ese cuadro de alucinaciones que sufre ya donde no acaba sabiendo lo que ella realiza para ocultar todo su plan que se ha venido abajo, mujer ya delirante, embustera y que ve cómo pierde su influencia y toda su potente sobre-exposición emocional, sus celos como estrés potente, la están aislando y descompensandola en el delirio ya donde, la tortura, es la válvula de escape ante su incapacidad para amar y la droga alucinógena para hacerle olvidar su ruptura con la realidad, desahogar su confusión y angustia y la válvula de escape de su impotencia sexual.
Una enferma que tortura a un pobrecito niño porque no consigue lo que desea porque no se hizo nunca de querer, que deambuló en la mentira y restregó lo peor del ser humano y usando algo grande como es el amor, para conseguir solventar una posición económica en colaboración con un padre que es otro gran arribista y sinvergüenza de marca mayor y que vive.


Un papel dificilísimo que Aída interpreta al final ya de su presencia en ESDPV. Lo ha diseccionado de modo abrasivo y con la misma intensa precisión que maneja ante la cámara, los ojos como la mente de esta "Amalia" que cuando se pone interesante, la fulminan de la serie. Cuando la protagonista vive en sus carnes, la fragilidad de la historia tramada y cuando ya las casualidades concatenan una verdad que actúa como feroz fuerza desintegradora de sus maquinaciones.
Recordaré siempre la mañana en la que conocí a Aída Flix, una chica encantadora, muy dulce y agradable que me mando, al día siguiente de mi visita y de la presentación del libro, un mensaje agradeciéndome la presencia. Ello le honra y es que yo siempre pienso que un actor no debe jamás de olvidar estos detalles educados y correspondidos para con su público y que gustan y son muy de agradecer.


Espectacular momento de crueldad inusitada, inaudita, hiperviolenta secuencia y que resume muchos de los traumas e incapacidades del ser humano y de las mujeres. con esa resolución de abanico de traumas y problemas psicológicos. A Pablo Guerrero le gusta, como ocurría con Sam Peckinpah, poner al espectador entre la pantalla y la pared. Hoy lo logró. Desconcertarle. Ofrecerle violencia pura y crueldad inusitada ante inocentes. Dolor, locura para trasladarla luego al sosiego y a la ternura como vehículo de esa justicia que acaba imponiéndose siempre. Pablo es un grande director genial, nos hace perder la cabeza, cabrearnos, impresionarnos, para reaccionar después de una manera cuerda ante tanta secuencia insana, perdiendo la cabeza y recuperando los sueños y la tranquilidad después.


Que una televisión conceda estos minutos a lo sádico y truculento, no se ve todos los días como asunto tratado con tal dignidad y altura. Desde el punto de vista de unos arribistas desclasados, empobrecidos y que se arrimaban al poder para sobrevivir en su arruinada aristocracia, es algo que me causa interés. Que se muestre la mala conciencia de esta casta casta social, sus engaños y mala conciencia, es muy interesante. Más como asunto de su convivir diario y no como algo tremendo y dramático que resultaría abigarrado y muy de culebrón. A destacar quien se complementa a la perfección, en el lado bueno, con el mal, Fariba/"Inés", la otra cara, espejo donde se refleja la maldad de "Amalia".



Mención a Sandra Cervera que frente al tostonazo que está resultando ya la sin interés relación entre "Francisca" y el pobre "Raimundo", convertido ya en un aburrido dulzainero de la "Doña", da su punto de revulsión y que caldea esos momentos de resignación bovina y de dulzarrona felicidad, increíbles, que viven los dos en el regazo de la tétrica "Casona", donde se entra y no sabes si saldrás o no. Magistrales composiciones de una mujer que clama por atraer a un padre que duerme con su enemiga. Belleza salvaje y palabras desoladas en "Emilia", enfrentándose al mal con una fiereza de superviviente auténtica.



Himno precioso el de "PV" y jolgorio en Selu con una Carmen Canivell que parece, en planos, la efigie helénica que porta la bandera republicana española que, según decían, la república era mujer.
Y un puntazo a María Bouzas, ha resumido fantásticamente lo que fue el franquismo y el actual Estado de Partidos: limpiarse la mano o el brazo cuando te lo soba un desgraciado súbdito al que le huele la pobreza.


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