miércoles, 22 de mayo de 2013

LOS SECRETOS INCONFESABLES DEL CINE NOSTRO



Los racistas del día a día le despreciaron mucho. Para ellos, era bajito, hacía cine carpetovetónico, poseía una desconfiada mirada cejijunta de paleto y se movía como una pequeña alimaña y era un pobre desgraciado para estudio sociológico. Un ser despreciable, bajito, peludo y medio tarado. “Manolo la nuit”, sainetero y subdesarrollado.
No es exagerado, así le trataron. Incluso se le menospreciaba en actos y en eventos en su posterior época de cine sobresaliente: Con José Luis Cuerda, Garci o el Juan Antonio Bardem de “El puente”, que marca la diferencia, en 1976.
¿Por qué no le perdonaban ser el heredero del “landismo” y de una figura “sanchopancesca” en un país de reprimidos y pobres?. Muy al pesar de su otra etapa.  Incluso continuaban diciendo que "!había que echarlo de España!”.
En tiempos pedantes y snob de la afectada crítica cinematográfica progresista, extasiada con algunos bodrios de Saura, pues no comprendían que, aquella “sabandija” pudiera estar ganado "pasta" mientras olía, con gusto, las enaguas de una suecas, sometiendo a los espectadores alelados ante este erotismo de tan cutre intensidad, pero muy rentable. Se les descerrajaba la masa encefálica al verle haciendo de mono peludo para disfrute de alguna “pindingui sado”, en Benidorm, que le azotaba el trasero con una caña de bambú o  les salpicaba, al contemplarle gritar entre la alineación de un partido de fútbol dominical para idiotas. Era reprobable suponerle, ligando en el oeste con éxito y se daban de bruces por ver si tenía la “pililita” tan grande como exageraban unas guarras, porque no podía ser que aquel excremento de “bajito gritón” pudiera alargar el miembro viril hasta  poder contemplárselo más allá de  su barriguita abultada. Que se recorría kilómetros de baches para buscar a una novia grotesca y palurda que, obligada a ejercer a la “pata quebrada y en casa”, era raptada para ser llevada a una aldea y así casarse por la Iglesia, con el hombre pantera.
Y jamás lo “tragaron” ni con cuchara sopera. Su madre lloró muchas veces. Y era un “tio” inmenso y fantástico, capaz de recorrer en una vespa casi quinientos kilómetros, en los años 50, entre los caminos de Madrid y San Sebastián, todos los fines de semana, para estar con su novia, hoy su viuda.
¿Por qué?. Porque el vinillo de las sociedades populares da lucidez y ejecuta verdades como el marisco del cantábrico con la guillotina verbal. Nunca se calló.
De él hemos conocido los secretos inconfesables del cine nostro. Un mundo donde la ruina convive con pasarelas de alto copete y tecnología de altísimo diseño a cuenta de los bolsillos de los ciudadanos. Un entramado perfilado donde se  recuperan presupuestos a cuenta de compras a granel de entradas. Un triste erial que interesa manos que la “Teletienda”, canal de TV que acapara más audiencia.
Echando la culpa al adoquinado del corrimiento de tierras. O sea al Internet y a los “paisas” de la “manta”. Cuando lo que fallan son los guiones entre muchas otras cosas. Sobre todo que el pesebre de este cine es para acogerse a sí mismo y a los suyos, asegurándoles trabajo remunerado por los bolsillos de todos los inocentes de la alborada, no para crear ni tan siquiera una industria y menos una pequeña obra de arte o interés.
Me merecen desde mi más temprana edad los actores de doblaje porque, a ellos, sí que se les entendía. Y a actores como Landa, también. No sólo se escribe con faltas de ortografía en el periodismo, corregidas de inmediato por mr. Google, sino que se confunde, lo natural, con el hablar como en los corridos mexicanos pero sin puntos, comas, matices, registros y sin gramática parda. Rápido y a cobrar la subvención, el 33% en concreto mediante la trapisonda con tapujos y parches.
El don más maravilloso con el que la naturaleza hizo al hombre, está en vía aparcada. Se farfulla y se prostituye el lenguaje. Todo se desdice rápido y peor. Y si osas criticarlo asoma un fan que te llama HP por desmerecer de su idol@. ¡A seguir cobrando la subvención!.
La "cosa" esta del cine está haciendo muchísimo daño a los actores dignos, que los hay; a los productores que sí arriesgarían en una industria seria; a los espectadores y al erario público. A la imagen del cine en nuestro país.
¿Cuándo se estropeó?. Cuando el Estado de Partidos, siempre pensando en autofinanciar  a los suyos y buscar en los caladeros del voto cautivo, crearon unas comisiones que distribuían burocráticamente los cartones de rodaje entre los amiguetes antes del rodaje.
La pasión del productor de cine  se queda en La Semana Santa, con su despliegue de capirotes, incensarios, cornetas y tambores. Lo del cine español de hoy es el ruido mediático de las farándulas de los cómicos desfilando intensamente por entre alfombras, caminando de prestado y buscando al olfato del dinero de todos.

José Ignacio Salazar

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