miércoles, 9 de octubre de 2013

UN ASESINO ANDA SUELTO


Alguien ha manejado pistas y falsas pistas y ha colado tramas con disimulo. Un asesino anda suelto aún y no se conoce su identidad.
Claude Chabrol en estado puro. Que gran señor era este director francés a quien entrevisté en San Sebastián hace años. Recreó como nadie ambientes como el vivido en “El Jaral” esta tarde, con la angustia de sentirse atemorizados por el verdadero asesino que cometió, primero homicidio contra el supuesto criminal y después contra "Tristán". Donde intriga y personajes se juntan en ambientes rurales en la mayoría de los casos. Ritmo desenvuelto y armonía perfecta en una secuencia particular. Y la presencia final, impresionante, de una peligrosísima“Jacinta”, obsesiva, paranoide, volcando todo su odio. Mezcla de intriga y costumbrismo provinciano al estilo de Chabrol. Crimen, misterio y romance en una secuencia teatralizada, con Ariadna, Adelfa y Jordi,  pero que nos hace participar de la escena sin parpadear. Interesantísimo momento del capítulo, breve, pero a destacar. La maquinación de alguien, su rostro oculto, la conducta criminal de esa persona en el anonimato total, en este momento de intriga que es también la crónica de un crimen provinciano sujeto a todo tipo de conjeturas. Un asesino anda suelto.


Y es Chabrol porque, como me confesó el mismo, en su forma sobria, habla de las disfunciones malévolas y psicopáticas de mentes muy superiores a las de los ciudadanos normales, seres que delinquen entre las sombras y casi inaprensibles. Esta televisión de PV televisión ha ahondado gratificantemente en un espacio dejado de explorar hace tiempo por la pequeña pantalla. ¿Es usted el asesino?. Aquellos teatrillos televisivos de los primeros tiempos, que nos traían ese punto de curiosidad que se establecía para hurgar en los espacios lóbregos de los crímenes en buena lógica cometidos. Cine de suspense recargado y muy astutamente planteado, que desentrañaba una madeja hasta dar con la sorpresa de la identidad del asesino.



Pérgola de flores para “Mariana”. Se lo merece. Lo estábamos esperando. Por muchas razones, pero fundamentalmente porque su personaje, enamorada, revitalizará el serial, le dará un optimismo absoluto, descubrirá a aquella Carlota de sus anteriores épocas en la que se multiplicaba en registros, nos hará gozar de todo ese derroche interpretativo que ha guardado la actriz porque las compuertas estaban cerradas y su capacidad de amar estaba aprisionada. Será imposible, ante la llegada de Sigüenza, no adherirse a una historia de amor tan bonita que dignifica el trabajo de una sirvienta y de la gran Carlota, como conciencia de una sociedad injusta que la tenía arrinconada entre pucheros y gastronomías exquisitas. Preciosa secuencia con una "Quintina"/Blanca Parés de lo más vivaracha y chivatita, haciendo circular sus ojos como aspas de molino, bellísima, destellos de talento que va mostrando Blanca capítulo a capítulo. Entre una intrigadísima “María” y esa adolescente madura que es “Mariana”, en esa inercia de desdén por el varón, una suspicacia rutinaria mientras continua siendo esa observadora impenitente de la decadencia ajena. Una secuencia muy bonita entre fábula, un cuento de hadas, cierta comedia adolescente rediviva, que conecta mucho con las idealizaciones de los sentimientos y recuerdos que no se ha ido a pesar de la dureza de la vida impregnada en el rostro de “Mariana”. Lo que llega tiene trazas, digo, porque en PV no hay nada seguro salvo la muerte, sobre el desacomplejado amor de madurez con muchas reminiscencias del cine de Luigi Comencini más del sur de Italia.


Como diría Trenet: ¿Que queda de nuestros amores?, una foto.


Felicitaciones  a María Bouzas. Una pura destilación de angustia, ver su rostro en esa quietud pre mortuorio. Su acorazado carisma es una máscara de cera, un simulacro facial que asusta y conmueve. Lagrimas que no consiguen desahogar la bilis negra que lleva dentro. Momento supremo de síntesis de maravilla interpretativa. Colofón de una actriz que lo da todo. Inmensa María Bouzas.

Destacable secuencia, entre beatas, con “Mauricio”, simple como el buen día, y Don “Anselmo”. Inocente momento que me ha encantado. Son tan naturales Mario y Mario. Personajes que han sido capaces, los dos, de pasar de la obligación adusta a lo coloquial, intercambiándolo por misas. Una situación tremendamente inesperada, a partir de una anécdota bizarra, recreada en tono de viñeta freak, donde se diluye la gravedad de la tarea diaria, continuando en tono jocoso de comedia campechana y genial, sin que nadie se siente culpable de semejante situación desternillante, de haber creado una familia para el futbolín,  sobre la mala uva y la soltería que gastan los dos.

Secuencia citada con "Mujercitas". Cine de Mervyn LeRoy. Las chicas son guerreras. Gran calidez en esta secuencia. Presencia rotunda y de gran belleza de Carlota, Loreto y Blanca. Emoción, sentimiento y gran interpretación.
Enfurecido y convincente Jordi. Un "Olmo" apacible y nada convincente en su personaje. Tal vez... sea el asesino de "Tristán". No lo sabemos.
Despreciable bestia humana. Tullido repelente. Un ser abyecto para estómagos fuertes. El enemigo numero uno de PV. Sádico y cabrón. Para conciencias dormidas que empiecen a despertar a una realidad espeluznante. Un ser asqueroso y nada recomendable.
Un personaje extrano e insolente que también lleva un alto grado de combustión emotiva. !A saber!.

Dedicado a Antonio, un oyente mio que acabe de fallecer. Solía escucahrme en determinadois momentos, sentado por el interés me solía decir. Un honor que me hacía. Debía de ser operado, habían cerrado un quirófano por los recortes, tardaron quince días en hacerlo y en medio de una infección, fue imposible hacer nada ya
 

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