miércoles, 28 de mayo de 2014

LÁGRIMAS TATUADAS/ MEGAN MONTANER



http://www.antena3.com/encuentros/videoencuentro-megan-montaner_2014052300253.html

VÍDEO ENCUENTRO ESTA TARDE CON MEGAN


"SIN IDENTIDAD"

LA GRAN MEGAN MONTANER



Me da pena este bajón de audiencia que está teniendo el serial. No es por culpa suya que es digno aunque se observen altibajos en el mismo, evidentes referencias y alguna metedura de pata como ayer las cintas envolventes de las cartas que desvela  Lydia Bosch (azul y roja en dos planos consecutivos), pero es muy estimable y progresista y sobre todo honesto. Bellamente interpretado sobre todo por las mujeres (ayer estuvieron soberbias Megan, Victoria y Verónica), no gusta porque a una gran parte de la sociedad española le aterra verse reflejada en ese espejo de complicidades y silencios, de gobernantes ya en democracia que continuaron con esta práctica del viejo Régimen y que refrendaban en comicios, de jueces corrompidos hasta el refajo, con estas castas sociales que se repartían el poder y sus favores (representados en Tito Valverde y Jordi Rebellón que flojean y no levantan el interés que podía esperarse de dos reciclados de Franco), con esos hijos "chuletas" que se las llevaban de dos en dos a la cama, a la sociedad no le gusta ver implicada a la Iglesia con su doble moral cristina justificando virtuosamente un negocio criminal, recibiendo sobres (como ayer Elvira Minguez), fría y calculadamente y con una cara de tranquilidad al cobrar, memorable. A la sociedad española que se las da de progresista no le complace ver médicos rubricando firmas, burgueses atropellando a abogados que buscan ese resquicio de justicia legal,  contemplar a monjas corruptas de maternidades y a congregaciones que vivían de ello aunque su tapadera eran los rezos. La sociedad está más pendientes de huele braguetas en canales culturalmente penuriosos y creados ex profeso para castrar las mentes. Se tapan los ojos para no querer saber nada sobre estos días de robo y bebés. 


Vibrante arranque de Serie B, hoy tan en boga, que pusieron en escena Jack Hill y Roger Corman, ayer momentos tomados en picado en la celda de castigo que me recordaban de nuevo al "Papillon" de Franklin J. Schaffner, el desgarrado tema de la prisión asumido con valentía y con una sorprendente Megan que es el paradigma del registro más novedoso en ella y mejor asumido. Entre la Megan que padece y llora y esta del presidio, casi me quedo con la última por la novedad de verle actuar así tan desamparadamente y con tanta elegancia y tablas. Hace arte de estos momentos de cine B. ya que renuncia a moldes genéricos y a toda tentación de sentimentalismo.


¡Elocuente Megan Montaner!. Propone el tema carcelario de modo con total honestidad a la hora de no proporcionar falsos alivios al espectador ante la dureza del relato.


Aunque los momentos entre las tres actrices son brillantes, Megan, Victoria y Verónica. Con unas secuencias de ese traslado de "María" y al abogado" (un tandem muy bien conjuntado Megan/Daniel Grao) que casi nos suben en el coche y lo hemos padecido y nos hemos emocionado al besarse. Todo con ese destino o reencuentro con la madre y hermana melliza, corrosivo, muy triste, que lucidamente busca la verdad de modo emocionadamente humano y desgarrado.


Con una pasmosa naturalidad, incluido el cierto histrionismo de la madre, parece improvisado y Megan está que lo rompe. Enamora porque parece de verdad una niña robada que padece lo mismo que aquellas gentes que así fueron sustraídas cunado se debaten entre la verdad, la realidad actual, la denuncia y el lloro incontenible que sentirse estafadas y sorprendidas por sus orígenes. Los planos donde se emborracha Victoria o jura en hebreo son memorables y el abrazo que da a su otra hija, "María", huele a querer retroceder, volver al tiempo sustraído y ser feliz con tu propia carne. En ese momentos es libre Victoria, se evade de la miseria y carece de importancia lo que ocurre a su alrededor. Momento precioso vivido al máximo.


Una Megan brutal que descubre que la sangre y la familia no son de fiar. Como el dinero no lo puede todo y conseguir más amor, lo desgarrador que es terminar una etapa de la vida y recomenzar otra. Una grandiosa Megan, indiscutible actriz principal que profundiza en la hipocresía y en la mentira de una vida de represión de deseos más íntimos aun a costa de nuestra propia felicidad. Esa secuencia entre Lydia Bosch y ella es aclaratoria de esto que vengo de decir.
Por cierto la secuencia en el hotel entre Lydia Bosch y Begoña Maestre, en su respetuoso planteamiento lesbiano, con ruptura,  y decorado esta sacada de aquella otra, sexualmente más potente que interpretaron Assumpta Serna y Taida Urruzola en el filme "El jardín secreto " de Carlos Suarez y que acabó en una secuencia de venganza sadomasoquista en un hotel.

  
Todas las secuencias de Megan con Daniel Grao se conjuntan perfectamente y tiene un toque emotivo de alto standing. No solamente dentro del vehículo y el beso nada premeditado, espontaneo,  cuando se despiden al llegar a Madrid y se plantea en él esos celos sutiles ante esa aún desconocida "María", sino sobre todo cuando ella habla de una clienta y el abogado refleja en su rostro que esta descubriendo que es  a ella a quien se está refiriendo la protagonista, que lo asume como propio. Son dos robados que se han entendido, han capturado su desgracia y soledad, que poseen una química olímpica. Momentos sublimes, casi como de cuento entre turbulencias y amarguras que perviven bajo el hielo facial de la chica, imponente Megan.


 Enorme fallo entre estos dos planos. Las cintas cambian de color.


Referencias varias más. Un momento cuando su madre biológica le halaga su belleza y que me recuerda a aquel Stanley Holloway viendo hermosa y transformada a su hija "Elisa", en "My Fair Lady". Emociona en Victoria ver sus dudas iniciales, sus titubeos, su alcoholismo, sus frases mal recitadas, sus ejercicios de mala memorización pero lúcida por instantes y su soledad en casa.


Los momentos en el planteamiento de la denuncia son valientes y honestos, van al grano, algo que no le gusta a los españoles que ven tele, las denuncias sin estridencias pero sin que tiemble el pulso. Interesantes e inéditos planos de justicia. Conmovedor drama colectivo representado en estos personajes familiares y víctimas todos juntos.


Enormes referencias en la traslación al tiempo presente del film de Fincher: "Los hombres que no amaban a las mujeres". Con una "María" muy similar a aquella "Lisbeth Salander" contra el mundo. Visualmente intachable y a ritmo perturbador y trepidante. Los momentos con el ordenador en esa casa alquilada, muy parecidos a los de Rooney Mara, autentico material gasificado que transpira por los poros de la piel la gran Megan. Un halo de venganza que recorre e insinúa el futuro, combustible a punto de arder que nos ciega entre el deseo de verle actuar y el asombro que nos producirá una Megan vengativa.


¡Al rico sobre!.



A destacar la gran Marisol Membrillo a quien vimos en el filme producido por Mario Zorrilla: "Crustaceos", de Vicente Pérez Herrero. Marisol, uno de los personajes más emblemáticos e incómodos para los espectadores, un testigo de cargo de las villanías cometidas y que, elle misma, ayudó a llevar a cabo. Pasado cocinado en frío, asombroso, escalofriante, servido sin distancia sino como si hubiera ocurrido hoy mismo o siempre. Esa secuencia de la confesión sobre las dos mellizas es de un gran valor televisivo. Climax apocalíptico para un recuento trágico sobre una mujer manipulada que nunca supo tuvo dos hijas, narrado con exquisita elegancia respetuosa con ese final en el que Victoria le agarra de los pelos, un cruce violento de personajes, desquiciado momento de una grandiosa mentira con sabor a engaño cotidiano llevado hasta la desesperación total.


Con o sin in humanidad todos somos  víctimas, es lo que refleja este capítulo. Secuencias alucinógenas con una textura de sucesos muertos apilados en la nevera. Obsesión por la justicia, dificultad de encontrar un camino justo entre el ayer y el hoy, violencia disfrazada de amor al prójimo y la fetidez de la sociedad española. Raciones sublimes de pesadilla y una gran gran Megan Montaner.

SECUENCIAS  PRINCIPALES: El enfrentamiento entre Megan y Lydia y el beso en el coche.

ACTORES:  MEGAN MONTANER, VICTORIA ABRIL, VERONICA SÁNCHEZ, MARISOL   MEMBRILLO, DANIEL GRAO, ELVIRA MINGUEZ, BEGOÑA MAESTRE.


1 comentario:

  1. Capítulo a capítulo nos va llegando la historia y el porqué de esa venganza, Megan genial en la lucha cuerpo a cuerpo con la otra presa, com si lo hubiese hecho más de una vez, como si se tratase de su día a día... Que haga un trabajo magistral era de esperar, con creces la hemos visto en el añorado rol de la partera, que Verónica Sanchez haga lo propio, también era de esperar y no digamos Victoria Abril (menos mal que le han cambiado el peinado).
    En cuanto a Daniel Grao, a mi no me ha sorprendido nada, es un buenísimo actor lo hemos visto en otras series y, al menos a mi, nunca me ha defraudado, dice sus frases tan bien, lo hace tan creible... Me alegra que elijan a verdaderos actores para hacer series sin pensar en 'guaperas' que no aportan nada y que antes de protagonizar una serie deberían aprender.

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