jueves, 26 de noviembre de 2015

LA "COLLARES", UNA ESPOSA Y DOS MARIDOS.


ACTRIZ DE LA TARDE:

            "LA COLLARES"

CON:  ITZIAR MIRANDA, MANUEL BAQUEIRO, JORGE SANZ Y SEBAS FERNÁNDEZ.

Dedicado a la actriz de teatro, televisión, radio y doblaje fallecida esta semana: María del Puy. La voz de Liza Minelli en "Cabaret".





La verdad es que ante tanta tragedia por la que atraviesa el mundo y la pobre engañada España, reírse es sano y saludable; un poco de picaronería y celos embromados caen muy  a gusto y sientan estupendamente por la tarde gris de un país del que se ríen casi todo el espectro político y no llega al final del mes.
Es cierto, "La Collares" era de una cara dura antológica pero porque, como ocurre hoy desde la casta política hasta los fans de un serial, se venera al líder, al actor o y  la esposa del dictador que, aunque no dejan ningún beneficio, sí una estampita de su fe en nada que se puede intercambiar, uno se postureo mientras ellos se dejan querer, les sale todo gratis porque todos los días nace un tonto o un vendido  servil que hace pagar a los demás, los desfalcos de los importantes. Ya  podía acudir a aquella peluquería una señora limpia y honrada, pagadora firme, del castizo chamberí, que le cierran la puerta para abrirla de par en par a una sinvergüenza que usaba del poder omnímodo para no pagar y tenerlos bajo la alfombra a los gilipollas. 


Perfecto retrato de la actriz que interpreta a "La Collares". Así de escueta, segura de sí misma, con esa agudeza de síntesis en la que plasma lo sobrada y jeta que era. "La collares de cerca", inauditamente en una peluquería de un barrio de Madrid. Una bruja que miraba por encima de su mano que daba para besar a los pendejos y muertos de hambre que la pelotilleaban. Su palabra escueta tiraba con bala, su racanería era aplaudida, el atraco a la peluquería o joyería era consentido y reverenciado. Cuando las manos de los pobres desgraciados tocaban levemente su piel, se les ponían los ojos del revés creyendo tocaban a una santa que pegaba con fuerza a los débiles y súbditos con su puño suave e inaprensible, para rematar a la víctima con el dardo de su lengua viperina que decía siempre lo que quería amenazar.
esto es lo que los españoles, en su gran mayoría, aguantaron durante cuarenta y cinco años porque les molaba y les protegía aunque les saqueó la vida.
¡Qué placer tenía Doña carmen de contemplar cómo le besaban la mano mientras les desvalijaba el comercio unos pesebreros que traicionaron a la verdad y justicia, mientras sin piedad denunciaban aun pobre por robar un trozo de pan.
Impecable biopic con un montón de burla encima sobre aquella primera mangante del Régimen. Se ha dado en esta tarde todo un fidedigno retrato de todas las grandezas y mentiras que encubría una España que reverenciaba a los curas y a Franco. Una España, como esta tarde se ha visto, llena de falsificaciones que rayaban la astracanada y el absurdo. Aquella época de absurdos mitos , de impagable dictadura y de ponzoñoso peloteo popular. Sólo ha faltado Franco con su voz atiplada diciéndole a su esposa en la peluquería que le dijera a !Adela": "¡Díselo tú, Carmencita!" 


Sé que hay público al que no le gusta que diga estas cosas de España. ¡Lo siento corazones! ¡Es lo que hay! Sólamente me remito a opinar sobre esa bendita provocación que constata una radiografía exacta y sugiere un vintage terrorífico de especuladores, policías matones, torturadores, curas infames, ministros del OPUS, militares que eran servidos por el Servicio Militar, estraperlistas y especuladores de chalets que nunca se terminaban aunque la "pasta" se había ya repartido. Una joya, de las que no deseaba hurtarla, la "Collares". ¡Menuda época!


Gracia también estos supuestos cuernos y tauromaquia en la Plaza de los Frutos, con  Tercio de varas, Suerte de capote y tercio de banderillas incluidos. Son unos celos absurdos salpicados de una jugosa situación cómica, desde su base imaginaria, que buscan divertir mientras nos choteamos con picardía de quien se cree cornudo, mientras hacemos un ejercicio mental entre apariencias y realidad, reflexionamos entre fantasmales segundas nupcias, delirio celosón e infidelidad.
 Momento audaz y cachondo, de evasión, descrito con alegría y desenfado, sin ofender y sólo pensado para divertir. Cuenta con una buenísima interpretación, por ese lado de vis cómica de la situación y actores. gamberrete momento que me ha entretenido, de loable Serie B, arnichesco, y muy de la comedia con bromas crueles que no tiene en cuenta los sentimientos heridos de los demás.









1 comentario:

  1. Como recuerdo personal muy apreciado por mí sobre María del Puy. Una tarde de sábado de hace unos años, en esas en las que realizo mi programa de Bandas Sonoras del Cine, habiendo programado y anunciado "Cabaret", se puso en contacto conmigo María y me agradeció el trabajo de llevar su voz a mi programa. Fueron ella y Juan Logar padre (el "Maestro de ceremonias", Joel Grey), con Manolo García, la hoy retirada Maripe Castro y Víctor Agramunt, quienes asomaron como parte del cuadro de doblaje de este filme. Al finalizar me volvió a agradecer el haberle incluido en antena. ¿Que sea feliz allá donde se encuentre!

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